viernes 27 de marzo de 2009

27 de marzo, día mundial del teatro.


27 de marzo,

día mundial del teatro.


Fernando Cuartas Acosta

Corren las mascaradas por la calle, las avenidas se atiborran de zanqueros, hay pitos y flautas y saltimbanquis, maromeros, rostros pintados, niños embrujados, mujeres con largos faldones o con la desnudez sudorosa por los bailes agitados en medio de los parques y en las calles donde el bullicio es pleno. Es 27 de marzo, parece un día de feria en una aldea de Edad Media, más se trata de Medellín, un día de sol en la mañana. Acabamos de ver a Marat-Sade, del Teatro de la Crueldad, de Peter Stephen paul Brook , sala de cine Metro Avenida. La fiesta parecía salir de la pantalla, los disfraces, las comparsas eran parte de ese manicomio de artistas de esta obra de teatro llevada al cine, todo se confundía con todo. Cada uno de nosotros era un personaje desollado, enloquecido, medio muerto y medio vivo, lámparas y antorchas, movimiento en contra vía y sin permiso, en contra de la corriente, banderas y tambores, se llenaba el espacio impidiendo el paso de los carros y seduciendo al peatón a compartir la mascarada. Se celebraron tres con fiesta estrepitosa, con lluvia y sin lluvia, con la catedral Metropolitana invadida por bufones y danzarinas desnudas, con poemas que se repartían al paso de la caravana ecléctica.
Por iniciativa de la Unesco, en 1961, se determinó que el 27 de marzo se festejara el Día Mundial del Teatro. Este día, en todos los países afiliados al Instituto Internacional de Teatro (ITI), se lee un mensaje escrito por alguna personalidad del quehacer teatral. Responsables de hacerlo fueron Arthur Miller, Miguel Angel Asturias, Eugene Ionesco, Pablo Neruda y Jean Cocteau, entre otros. En Medellín las arengas, los textos eran un producto colectivo, no había un gran maestro que hablara como en el caso de la UNESCO, pero sí había poetas que hacían sus manifiestos y los entregaban entre el público. Esto era una iniciativa colectiva de grupos de teatro, artistas plásticos, editores de revistas de poesía, fotógrafos, cineastas aficionados y el público que se unía en un carnaval que hacía homenaje al teatro en la ciudad. Juan Guillermo Rúa en ese entonces había acuñado el término de Medellín la Chicago Latinoamericana, y no era para menos, las muertes violentas, las persecuciones contra los jóvenes que hacían trabajos comunitarios, la desaparición estaba en uno de los períodos de mayor apogeo. La fiesta del teatro, en ese entonces, era a riesgo, no se tenía apoyo oficial, ni se hacía bajo la custodia de entidades oficiales. Lejos estábamos de vernos patrocinados por marcas de cerveza o de fabricantes de licores.
En Medellín se vino a celebrar en los ochenta, algo tarde tal vez, pero es que antes ni se mencionaba tal cosa. Era una motivación juvenil, digamos, mentes jóvenes no importando la edad , que se disponían a participar sin mediar entre esa actividad un pago de dinero, ni prebendas estatales, todo era bajo la fuerza y el entusiasmo, como los antiguos griegos que sentían a un dios dentro de sí, convirtiendo esa fuerza en una capacidad para afrontar las adversidades. Algo muy distinto al optimismo, esa vaga condición de creer que ha llegado la hora de que todo se nos dé y que debemos ser recompensados por nuestras madres, por nuestros políticos, por el sólo hecho de ser lo que somos. Ayer, casi hoy en la mañana, todavía se sentía la fuerza creadora no como una tabla de compensaciones sino como una iniciativa de invenciones múltiples, la orgía festiva unida a una disciplina de artífices.
Tankred Dorso, uno de los teatreros que le toco hacer el texto en el 2003 en la UNESCO , escribía la obra Merlín o la tierra desolada, donde nos habla del fracaso de las utopías, la entrega de la esperanza por dos lentejas y la vergüenza de caer en las limosnas por no hacer dignificar la vida, nos remite un poco a nuestro caso. En un mudo donde se ansia el poder y seguimos débiles y pérfidos, soltamos nuestras flaquezas a rodar entre oficinas sintiendo que en cada puerta dejamos caer nuestros amores. Dorso, decía que el teatro no puede dejar de hablar del hombre, de esa enorme complejidad de los seres en medio del absurdo, de sus torpes batallas y de sus mínimas grandezas. Él mismo decía que el teatro es un arte impuro, en eso radica su fuerza, toma todo lo que pueda encontrar en el camino, no discrimina y absorbe de una manera vital. El teatro sigue vivo, Tankred Dorso, es heredero de Ionesco, Giradoux y Beckett, indiscutibles transformadores del teatro como piezas vitales para conjurar los miedos, trasformar las rutinas en irreverencias sustanciales, no hacer imposturas sino tomando la máscara para burlarse de todo tipo de soberbia.
Asi, hoy los que todavia pueden escanciar el vino sin solemnidades, hagamos un brindis por un celebración del teatro más amable, más poética y menos apestosa dentro de los camerinos del Estado. La calle es nuestra, las gradas de los templos, la pequeña sala de barrio y las mangas donde se elevan las cometas haciendo una teatralidad en el cielo.
Muchas gracias, amigos del teatro…
Fernando Cuartas Acosta.

domingo 22 de marzo de 2009

Gustavo Adolfo Becerra


He aquí un gran poema con una gama de significados que nos asaetean los sentidos y nos dice que es necesario escribir e interrogar el mundo. Desde todas esas ópticas Gustavo Adolfo Becerra nos da una bofetada y nos dice, despierten poetas ingenuos que el poema es una multiplicidad de sentidos, de sinsabores, de fracasos, de sonidos. Si, ahí está la poesía perenne y abierta como una flor nocturna para vivirla y sobre todo para torcerle el cuello.
Sobre todo aquí hay una buena dosis de poesía que es necesario releerla.
.....
Canto de Meditación

Epístola al Director International
of the Birbeck Institute, for the Humanities,
University of London

Gustavo Adolfo Becerra

Me hubiese gustado ser amigo de Karl Jaspers y San Agustín.
Querido Director International del Birbeck Institute
for the Humanities, of the University of London, diluvie
sobre los Campos Secos de la Semántica. Lee(mos) Textos
Prohibidos / para Campos de Análisis. Experimentamos
con los Deseos Reprimidos y le guiñamos el Ojo al Sicoanálisis.
Hasta la Madre del Post-Modernismo ha dejado de querernos.
La otredad es la mismidad con Traje de Espejos.
Azul el habitus[1]. Maizales que arden, Pinos de una Sola Pierna,
Lagos prístinos. Mímesis de un Todo que se Conjuga y Advierte.
No llores porque los Ángeles de la Memoria ya no te visitan.
(Quizás están más cerca de lo que Crees: en verdad,
lo digo sólo por consolarte). Nos Fuimos de Farra
con las desdichas (en ropa interior), los Derechos Civiles,
los Bienes Culturales y las Libertades Públicas, pero es hora
de Asentar la Cerviz. Tú eres quien seré y eres Libro.
Historicidad: sujeto. Multiplicidad: muchedumbre.
Perdidos en la Escuela de Frankfurt eligen cenar
esta Noche al Aire Libre. Zizek fuma en la Puerta del Bar.
Nadie sabe que es Zizek. Y a él no le importa ese Post-Moderno.
Memory and Modernity. Sólo le importa el Humo que deja ir y se pierde
entre los humos / desprotegidos del Mundo.
Paradoja o Virtud, frente a los acuerdos, instala tus Aviones
cerca del Parque Forestal. Se trata de la Oscura Sobrevivencia,
de los límites / donde la Ansiedad se Tensa hasta la Ira.
O nos Jugamos el Todo por el Todo / o llenaremos de heridas
a las Golondrinas. Escribe contra Escorpiones (que te visitan),
contra la Venta de lluvia, contra el Lanzazo por la Espalda (que te curva).
Contra la Jugada Maestra de la Ignominia / escribe.
Ellos están ahí (de corbata) / esperando ser Dueños del último
Manotazo / el que definitivamente te derrumbe. Lo harán sin asco.
Y sin una Pizca de Culpa. Quizás un Orgullo seco y maloliente
les recorrerá el Cuello, pero ellos habrán cumplido con sus Deberes.
Hay Millones de Ellos / concertados bajo los símbolos
culturales, agazapados en las Cloacas del Mundo.
Un Paso en Falso y te Fuiste por el Agua. Adquiere Resistencia
al Elogio fácil y educa tu Espíritu en el Saber- me dijo. El amigo
que te golpea la Espalda / quiere tu Hombro. Desconfía
de los Pecados Capitales. Y de los discursos tribales
donde no se pronuncia la palabra Justicia. Frescura y Fogonazo
en las Hierbas del Campo. Zumbido del Tiempo que se Acerca.
Abandona tu Auto. Y camina: "la poesía no es de quien la trabaja
sino de quien la necesita". Hijo de Nadie, Bellini,
Donizetti y Rossini te esperan. Han Bebido Vino y comido Iguana.
Hace rato que el Viento Oceánico no te quema la Piel.
Nada depende del Cristal con que se mire: los sediciosos seguirán
lanzando Trigo a los Cuarteles. Ukraniano, Yoruba o Palestino,
Performático o Real, nadie ha llegado a escucharte al Coliseo.
Se fue la última hoja del Estío y apareció viva la Primera
Hoja del Otoño. Salud, Poetas, en su día. Seamos dignos
de nuestras Ventanas. Y de la lluvia. Desistan de su obcecación
los que siguen enamorándose de la Luna. No somos aterciopelados
por Servir al cuello de la Serpiente. Cantará el cisne para Nosotros
(media hora antes de morir). Somos los que real el cuerpo de la Esperanza.
Ningún otro señorío se derrama en la Copa. “La Poesía
es un Arma cargada de Futuro”. Sin Poesía el Mundo
morirá de Frío. Lo nuestro no son Paisajes Deshabitados.
A un día de Violín están los Alejandrinos de Darío. Mi Pequeña
Zúmbale al Oído a la Ignorancia. Pelea por tus Derechos Laborales.
Escribe acerca de las Zonas Libres de Armas Nucleares.
Cree en la Segunda Venida del Tractatus Logico-Philosophicus[2]:
identidad entre pensamiento y lenguaje significativo.
Duermen los Elefantes. Y la Paloma no es Paloma / cuando va
en el Hocico del Tigre. Esperamos /desde hace años/ Taxi
en la Última esquina Iluminada. Y no porqué aún no se divise
debes vender tus Orejas. Otro es el Horizonte. Escribe con la sangre
cuando la Poesía sea tu Última Posibilidad y la Primera.
Perdimos el Equilibrio a la Hora del Té. Mancha de Tinta
en la Sábana del Amanecer. Es Hora, poeta. Somos la Puerta
de Entrada al Instituto Max Planck de Neurología de Leipzig.
Ningún Distribuidor disponible / para nuestras Películas.
Ningún editor para el Deseo Ofendido. Destruye Castillos,
Palacios y Templos. Se acabó el Tiempo del Bucólico
del Come-Candados. Los que amas (todavía no saben leer
así que no leerán tus Versos). Re-inventa Caminos.
Resucítalos. Transforma en combate el Verso por la Libertad.
Goytisolo: "la poesía no es de quien la trabaja sino de quien la necesita".
Joven republicano, no existe el Volumen denominado
Poesía Completa. La Fuerza de Gravedad Transforma el Cerezo.
Cuando estés solo en la Sala de Espera del Hospital / Escribe.
La Poesía no es un sentimiento triste que se Baila.
Y sí, sí lo es. Cuando te miren por sobre el Hombro, escribe.
No dejes que su dentadura blanquee sobre los Campos Útiles
de los Sentidos. No seamos ingenuos: que los pragmáticos
no te coman la Comida. Ve a buscar lo que te corresponde.
No esperes que te lo traigan envuelto en Papel-Regalo.
El Poder nunca será tuyo. O sabes lo que Escribes.
O te muerdes la Lengua. La Poesía es una Trinchera a Medianoche.
Es el Paso de un Tren por un Puente de Acero. No abuses del Peor Final.
Sobrevivimos al Incendio de la Biblioteca de Alejandría.
Es lo que quería decirle, Zizek, en estos Espacios Públicos.

...
[1] Con la introducción del concepto de habitus, Bourdieu busca explicar el proceso por el cual lo social se interioriza en los individuos para dar cuenta de las "concordancias" entre lo subjetivo y las estructuras objetivas.

[2] Libro del filósofo austríaco Ludwig Josef Wittgenstein.
.....
Gustavo Adolfo Becerra: Escritor y cineasta chileno (1947). Ha sido director general de la Gran Gala sobre Neruda realizada en el Teatro Nacional de Costa Rica, jurado del X Festival Internacional de Cine de Costa Rica, agregado cultural de Chile para Centroamérica, encargado de Comunicaciones del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) de Chile, asesor del ministro de Agricultura, director de la Casa de la Cultural "Anáhuac" del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y coordinador ejecutivo de la Vicaría Esperanza Joven, en el Arzobispado de Santiago. Ha trabajado como director, director de arte y guionista en las películas y videos Dance of Hope, Mis amados valles, Concierto en Montegrande, AIDS, Lo que queda del Paraíso, Música ríos y calles y Con Neruda en el corazón

sábado 21 de marzo de 2009

Día mundial de la Poesía


Día mundial de la Poesía


LA POESÍA Y LA PAZ

Jairo Guzmán

“Pleno de méritos, pero es poéticamente como el hombre habita la tierra”
F. Hölderlin


Desde los albores de la humanidad la poesía es congregación, celebración de la existencia, iniciación en los misterios y suprema comunicación de conocimientos. La poesía posibilita que los seres humanos descubran las potencias de su espíritu, su capacidad creadora y el poder transformador del lenguaje. La esencia humana es su condición dialogante, su intercambio simbólico, que desarrolla una conciencia y valoración del otro. Gracias a la poesía el ser conjura las pulsiones tanáticas, accede a la visión de un mundo mejor en el que es posible la coexistencia pacífica. La poesía gesta una auténtica práctica de la paz porque conecta a los seres a través del canto, crea una conciencia lúcida de la condición humana y nos hace comprender que venimos al mundo por los dones de la vida. Un mundo sin poesía es inconcebible. Un mundo sin poesía sería pasto de servilismos y opresión, en el que la oscuridad y la enajenación impondrían el reino de la muerte. Sin la poesía la humanidad sucumbe ante las tiranías y la injusticia. Sin la poesía no hay conciencia crítica y se cae al abismo de la confusión. La poesía es un faro que ilumina la bruma de los tiempos sombríos. La poesía es la verdadera riqueza de los pueblos, de sus tradiciones, es su herencia invaluable. Las grandes adquisiciones del espíritu han sido impulsadas por las preguntas esenciales que la humanidad se ha planteado y esas preguntas surgen por las cualidades visionarias del ser. Cuando la vida de la humanidad peligra por el deterioro y la devastación de la guerra, la poesía se manifiesta como fuerza cohesionante, como escudo protector de la decadencia y la sumisión. Porque la poesía es un río de vitalidad, es la sustancia con la que está hecha nuestro sueño, que es la inteligencia universal, potestad de la vida. Todo acto creador es propio de la poesía y la paz sería inalcanzable sin esa voluntad de creación. El mundo actual lo que más necesita son acciones creativas, acciones que restituyan la dignidad de los pueblos mancillados, humillados por la violencia y la injusticia social. Nuestro tiempo está signado por la infamia de la sobre-explotación capitalista; es un tiempo aciago lleno de confusión y crisis humanitaria. Ahora, más que nunca, se necesita la voz del canto, la palabra vivificante que exprese y manifieste su posición contra la guerra, contra el caos que genera la sociedad de consumo globalizado. En la medida en que la poesía contribuye a la autoafirmación de los pueblos es posible recuperar su memoria, su identidad y su sensibilidad. Las acciones poéticas no pueden estar al margen de los problemas actuales. La poesía y sus legiones tienen, entre sus misiones, la tarea de confrontar el lenguaje de violencia imperante, con su lucidez, su capacidad creativa y crítica. Estas acciones de la poesía demandan un poder organizativo, a nivel global, que logre incidir en las esferas políticas y económicas de tal manera que se garantice darle un sentido a esta deriva, a esta carrera hacia el colapso. Experimentamos tiempos difíciles, de gran malestar y desasosiego, pero no todo está perdido. Es una minoría la que manipula de manera nefasta el destino de la humanidad; es una minoría indiferente ante el malestar que produce, de ahí que sea urgente convocar a las fuerzas constructivas del mundo para trabajar mancomunadamente en la reparación del daño que se ha hecho. Esa confrontación está por hacerse y la poesía tiene mucho que aportar.

...


Epitafio de una primípara
en la U. de A.
Amalia Cevallos Ochoa

Mastico chicles como una tonta
Es lo único que se me ocurre cuando estoy en clase
Masticar chicle
Mover mis labios de boba
El profesor me mira y se que se fija en mi boca en mis labios carnosos y de color violeta para aparentar que estoy muerta
Me enseña su hambre
Hace rato habla y hablo y mientras tanto mastico chicle y
Hago carrizo y sé que el piensa en mi sexo,.
Que supiera como lo tengo de tibio y hermoso
Dejaría esa mirada de imbécil cada mañana
cuando nos habla en griego un buen rato
Es tan fácil cautivar a una mujer con buena poesía
Es si no hablar claro y sin mentiras sin aprovecharse
de sus dos o tres teorías estupidas de cómo escribir

Con su mirada de demonio pacífico
Él vuelve a mirar y vuelvo a hacer carrizo
Cambio
Y sé que es una manera de hablar
con sus palabras, su aburrida teoría de la poesía
Cada que salgo del salón me persigue con sus ojos
Pesuñas de demonio
Pero igual me voy para la cafetería
donde invento alguna casualidad para saludarlo
Y seguir masticando chicle como hago desde hace tanto tiempo
Masticar chicle no cansa,
Morir tampoco.
……….


Espuma & espinas
Víctor Bustamante

No he podido escribir poesía
estoy atascado
hubiera podido escribirle a esta lluvia del alba
a tus manos tibias sobre mi pecho turbio
a la bahía de la noche cuando solo pasan los faroles desde una ventana
o a las puertas siempre cerradas donde nadie entra
pero nada sale
solo espumas como diría Vallejo
mala espuma, agrego
sería decoroso escribirle al amor
pero le han escrito tantas veces
& al furor de alguna desconocida que
camine sin destino por las calles de Medellín
pero esto no es poesía
hubiera querido torcerle el cuello al cisne de blanco plumaje
pero
es mejor huir antes de que algún poeta nos tuerza el pescuezo
creo que no seré capaz de escribir
hoy día de la poesía
solo me salen espumarajos,
balbuceos
palabras palabritas palabrotas
pèro esto no es poesía
son empellones
son tumulto
ese es el problema de los aniversarios
nada sale
sino basura
mis heces
mis babas
aun no he podido escribir a tu cuerpo tibio
ni a tus manos
estoy rodeado de palabras pero estas se atascan & me apresan
me dicen que hoy no vale la pena ser poeta de hormigón
que la poesía se vive todos los días
estoy mudo & negado para la poesía
hubiera querido ser optimista
pero no quiero escribir himnos de alabanza
& hablar de loas al prócer, ni un loor a no sé quien
ni decir, ea, como escribiría Horacio el que se miraba a un espejo verde
& no pudo ver su rostro
tengo ganas de experimentar pero nada
estar a la vanguardia es algo imposible
no quiero poesía artificial
poesía con aplausos & lleno total
menos poesía de concurso sin discurso
quiero una poesía vital con corazón & razón
donde no soplen los vientos de la pena que azotan a mi país
quiero poesía sacada desde adentro
sin tempestades de odio
sin crueldades como heraldos cada mañana
pero solo me sale poesía amarga
pura hiel
como nos amargan los discursos
con los desapasionados verdugos de la vida
poesía que me embarga & nos embarga
pero no quiero poesía amarga como estos años
donde solo somos cenizas & epitafios
tenebrosas mentiras que cuelgan en nuestro pecho
aceite quemado en nuestras manos
alambre de púas que rasga nuestros caminos al soplo de la nada
siento ese poema que salta del pensamiento a la mano &
de la mano a la página
poesía que quiere ser alimento
& no un decorado
necesito palabras
no esa poesía que brota solo como espuma

miércoles 18 de marzo de 2009

Sobria Ebriedad

Dosis letal

ANTONIO ESCOHOTADO


Sobria Ebriedad
El prohibicionismo en materia de drogas es -cada vez más- un remedio que agrava el mal en lugar de evitarlo; su vigencia sostiene imperios criminales, corrupción, envenenamiento con sucedáneos y meros venenos, hipocresía, marginación, falsa conciencia, suspensión de las garantías inherentes a un Estado de Derecho, histeria de masas, sistemática desinformación y -cómo no- un mercado negro en perpetuo crecimiento. Los millones de personas que mueren o son encarceladas, chantajeadas y expropiadas cada año en el mundo, y los muchos millones más expuestos cada día a semejante suerte no son un argumento pequeño; súmese a ello la atrocidad de que mueran o yazcan retorcidos por dolores perfectamente remediables un número todavía superior de personas y tendremos un cuadro realista de la situación.
Pero el cambio de esa pesadilla, la ley vigente, no sólo promete evitar de inmediato muchas cosas indeseables como la sobredosis accidental o involuntaria-, sino promover algunas deseables, empezando por la moderación misma. Aunque parezca imposible un mundo sin drogas, hay quien piensa que seria lo idóneo; tiene demasiado cerca la ganda prohibicionista para observar que las sustancias psicoactivas no se inventaron para hundir al ser humano, esclavizándole y mutilando su dotación orgánica, sino para ayudarle a sobrellevar desafíos vitales, mejorando su autocontrol y, en definitiva, su libertad y su dignidad personal.
La guerra a las drogas es una guerra a la euforia autoinducida y delata miedo al placer. El sufrimiento, tan común, coge a todos preparados y no suele exigir pedagogos; pero el placer -especialmente si se presume intenso- demanda una protección, que pedagogos oficiales se encargan de impartir por las buenas o por las malas, normalmente por las malas. Nada más oportuno entonces que recordar el concepto clásico de euforia así como la idea que otras culturas tuvieron y tienen de la ebriedad.
Hacia el siglo VI antes de Cristo, Hipócrates -creador de la medicina científica- recomendaba "dormir sobre algo blando, embriagarse de cuando en cuando y entregarse al coito cuando se presente ocasión". Preconizaba opio para trata la histeria y concebía la euforia (de eu-phoria: "ánimo correcto") como algo terapéutico. Para él, como para Teofrasto y Galeno, las drogas no eran sustancias buenas o malas, sino "espíritus neutros", oportunos o inoportunos atendiendo al individuo y la ocasión.
Durante la era pagana, el vino y las bebidas alcohólicas son las únicas drogas que sugieren degradación ética e indigna huida ante la realidad. Ecos del reproche se remontan al primer imperio egipcio, prosiguen en la vieja religión indoirania y llegan a la cuenca mediterránea como dilema: ¿quiso Dioniso-Baco regalar a los mortales algo que enloquece o algo que ayuda a vivir? Los usuarios de cualesquiera otras droga no interesan para nada al derecho ni a la moral, y cometeríamos un error creyendo que eran escasos. En la Roma de Augusto y Tiberio, por ejemplo, había casi 900 tiendas dedicadas de modo exclusivo a vender opio, cuyo producto representaba el 15% de toda la recaudación fiscal, y el opio era una mercancía estatalmente subvencionada, como la harina, para impedir especulaciones con su precio; sin embargo, no hay patabra en latín para opiómano, mientras se acercan a la docena las que nombran al alcohólico, y ni un solo caso de adicto al opio aparece menciotiado en los anales de la cultura grecorromana. Lo mismo debe decirse de quien usa marihuana, hachís, beleño, daturas, hongos visionarios y demás drogas antiguas.
Las raíces del mundo occidental coinciden con las de otras innumerables culturas en un concepto a la vez profundo y claro de la ebriedad -alcohólica o no-, que en definitiva apunta a un acto de júbilo y abandono, pues -como señalara Nietzsche- es "el juego de la naturaleza con el hombre". Filón de Alejandría, padre de la corriente jónica vincula la palabra griega para ebriedad (methe) con el verbo methyeni, que significa "soltar", "permitir", y define al ebrio como quien se adentra en "liberación del alma". Platón, su maestro, no ignoraba que el ebrio puede caer en patosería, aturdimiento, avidez y fealdad, pero defendió vigorosamente el entusiasmo ebrio como antídoto para aligerar la tirantez del carácter y sus ropajes rutinarios, que suscita la interioridad original y aquella inocencia donde pueden aparecer a una nueva luz las cosas. Como resumiría mucho más tarde Montaigne, "los paganos aconsejaban la ebriedad para relajar el alma".
De ahí que el ideal grecorromano no fuese la sobriedad, sino la sobria ebrietas, la ebriedad sobria que faculta para gozar el entusiasmo sin incurrir en necedades. El sobrio no debe ser confundido con el abstemio, porque el primero es racional con o sin drogas, rmentras el segundo sólo lo es sin ellas; uno puede penetrar en los pliegues de la desnudez, y el otro ha de rehuirlo para no avergonzarse ante los demás y ante su propia conciencia.
Esta constelación se derrumba al triunfar el cristianismo, que no sólo combate los cultos orgiásticos y extáticos de la religión pagana -apoyados casi siempre con drogas de tipo visionario- sino la propia medicina hipocráto-galénica, en nombre de remedios mejores corno exvotos, santos óleos y agua bendita; el saber farmacelógico antiguo,será destruido, y se perseguirá como crimen de lesa majestad la eutanasia, que hasta entonces había sido considerada un signo de excelencia ética. El uso médico, moral, sacramental y recreativo de drogas distintas del vino constituye apostasía, desprecio por la fe verdadera. Los dispersos restos del saber previo quedan al cuidado de curanderos y curanderas, y la persecución de estos focos acabará suscitando una cruzada contra la brujiería, que, por estructura y métodos, es un calco de la actual guerra a las drogas.
Para terminar les recuerdo que Europa recobró la farmacología científica -y libertad para hacer uso de ellas- cuando aparecieron las primeras fisuras graves en la nonolítica unidad de la Iglesia y el Estado, y que desde el siglo XVII hasta el actual concibió las drogas otra vez al modo pagano, confiando en ellas como buenos remedios cuando se usaban sensatamente, y restaurando como orientación Ia sobria ebriedad. Les recuerdo que el afán prohibicionista, nacido en Estados Unidos y promovido por este país al ritmo en que iba alzándose al rango de superpotencia, es una iniciativa de misioneros y círculos puritanos, pensada expresatmente -en palabras del reverendo Wilbur S. Crafts, director del lnternational Reforin Bureau en tiempos de T. Roosevelt- "para celebrar el segundo milenio de égida cristiana sobre el planeta".
La cruzada contra las drogas tenido y tiene el mismo efecto que la crucada contra las brujas: exacerbar hasta extremos inauditos un supuesto mal, justificando el sádico exterminio y el expolio de innumerables personas, así como el enriquecimiento de inquisidores corruptos y un próspero mercado negro de lo prohibido, que en el siglo XVI era de unguentos brujeriles y hoy es de heroína o cocaína. No quebrantaremos el círculo vicioso de la cruzada sin sustituir las pautas de barbarie oscurantista por un principio de ilustración. Las drogas son cosas que siempre estuvieron entre nosotros, que sigen estándolo y que van a continuar así. Dado el clima de alarmismo contraproducente, donde para los jóvenes usar lo ilícito es en parte rito de pasaje hacia la madurez y en parte coartada que sugiere declararse irresponsable, nuestra alternativa es excitar un consumo irracional de productos adulterados, o apoyar un uso informado de sustancias puras.
Demonizar las drogas sólo nos ha hecho más inermes, más crueles para con nuestros semejantes y más idiotas en sentido original, ya que idiotés nombra en griego clásico a quien delega indefinidamente en otros la gestión de aquello común, y por tanto suyo. No ya nuestra salud sino la de nuestros hijos y nietos pende de que recobremos su empleo como reto ético y estético personal -atendiendo a la aventura de libertad y saber allí subyacente-, sin desoír su valor como lenitivo mejor o peor para partes difíciles del vivir y vidas amargas. A mi juicio, sólo así podrán renacer en este campo un sentido crítico y una mesura dignos de su nombre, que fueron regla antes del experimento prohibicionista.
Antonio Escohotado escritor y profesor de Filosofía (la persona que más sabe de drogas en España, pero nunca las ha probado)
"El Pais" - España , 16 de Julio de 1994

sábado 7 de marzo de 2009

Iván Enrique Mazo


Iván Enrique Mazo

A su memoria

Víctor Bustamante

No está bien escribir notas necrológicas para los amigos
Que cierran su puerta
Que doblan una página
Tampoco dejarlos que se vayan así en silencio
Porque las oraciones ya no existen
No está bien dejarlos que se vayan pero también alguna vez
Nuestros pasos dirán, basta ya.
No es grave y honesto escribir las despedidas a los amigos
Que se van sin despedirse
Nadie recuerda cuando es nuestro punto final y
Es que ella ahí está presente rodeándonos cada día con su perversidad necesaria
Porque al fin de cuentas uno también se muere cuando algún amigo muere
Uno se va solo
Uno adquiere ese estatus de caminar por las calles
De verlo en la Boa
por el Parque del Periodista
Siempre alerta de querer
Y de hacer cosas
Estaba alerta de su poesía y de vivir
Siempre quería vivir hasta el fondo y después volver.
Uno se despide por un momento
Para verse después y resulta
Que poco a poco lo va dejando a uno la noche,
Las palabnrs, las amigas, el vaivén de los amigos
Pero en esas despedidas de momento
Uno no tiene derecho a escribir notas necrológicas para los amigos
Que ya no habitan la premura del reloj ni la inconstancia de las citas
Ni los poemas guardados
Con la pregunta que se diluye en el aire como la voluta de humo del cigarro
Habitamos el momento que es uno
Un ahora
un presente liviano y estéril
Debería mejor decir
Vivirlo así como ellos
Pero es imposible estar todo el tiempo a la caza de sus pasos
Para preguntarle las cosas más sencillas
A decirle y compartir sus poemas
Que uno siempre ama en él
Lo cierto es que se ha ido
Y no tenemos derecho a escriibir necrologías
Tampoco voy a decir que la vida sigue absuelta
Porque la mano de la señora muerte nos deja más solos
Y mal parados aquí en una calle de esta Villa
Sin el eco de su llegada cuando aparecía a una mesa de la Boa
A darnos un saludo o lo vemos irse para los billares de La Playa
Y de repente uno no sabe que se acaba todo
Como si dobláramos una página
Como si borráramos una línea
Su presencia ya no está y sabemos
Que su escritura no será algo fortuito
Que ya no se repetirá.
Somos pavesas al viento
Y al soplo de la noche
Pero uno sabe que no tiene derecho a escribir
Las notas necrológicas de los amigos
Porque cuando ellos se marchan
Uno queda más solo en las mismas calles que
Son una sola y que solo llevan a la muerte
Y nos deja tendido en las calles
En la soledad de las paredes
Lejos de sus poemas
De sus palabras
de su exceso de vida
Su noche que ahora es nuestra noche
Muestra tus planes de escribir
Y sus poemas sobre la mesa de estudio
O en los legajos del día
Tus poemas, Conde de Enverano,
Viejo Repe
De pronto se borran y es que
Todo ha sido tan inútil
mujeres, palabras, copas
Huellas y otra vez otras palabras
Cuando de pronto todo se apaga
......
Poemas
de
Iván Enrique Mazo

domingo 1 de marzo de 2009

Ernesto Cardenal


El martirio interior de Cardenal
El poeta nicaragüense denuncia la traición del espíritu de la revolución sandinista
JAVIER LAFUENTE -

Madrid - 01/03/2009

No debe ser fácil elegir el momento más feliz de una vida cuando se tienen 84 años. Ernesto Cardenal, poeta, sacerdote, revolucionario, y ahora también represaliado por algunos de los que un día fueron sus amigos, tiene muy claro que el sueño del que nunca quiso despertar ocurrió el 19 de julio de 1979 con el triunfo de la revolución sandinista. Tres décadas después, no queda resquicio alguno de aquellos momentos y la situación política de Nicaragua es lo más parecido a una pesadilla de la que Cardenal no consigue deshacerse.
"Tengo libertad para todo menos para decir lo que pienso en público"
"En Nicaragua no hay nada más que corrupción y una dictadura fascista"
"Para mí la revolución fue muy bella, la apoyé de todo corazón"
Su libertad la ha ido coartando Daniel Ortega desde que en 1994 se desligara del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) por la deriva autoritaria que empezaba a tomar el hoy presidente nicaragüense. Criticado y vilipendiado junto a quienes como él no han querido seguir el camino marcado por el sandinismo oficialista -los escritores Sergio Ramírez, Gioconda Belli y un largo etcétera-, con Cardenal han ido más allá. "Tengo libertad para todo menos para decir en público lo que pienso", se lamenta el poeta octogenario, de carácter tosco, un tanto huraño. Se siente violento al hablar de Ortega; trata de cortar en seco cualquier pregunta sobre él, como si estuviese a punto de explotar ante la imposibilidad de expresarse abiertamente.
Motivos le sobran al autor de La revolución perdida. Una de las últimas veces que criticó en público la situación política de su país fue el pasado verano. Acusó a Ortega de "ladrón", durante su visita a Paraguay con motivo de la toma de posesión del presidente Fernando Lugo. El líder nicaragüense no acudió por supuestos problemas con su avión, aunque los movimientos feministas le habían declarado la guerra por la acusación de violación a su hijastra Zoilamérica Narváez.
Acto seguido, en agosto de 2008, Cardenal fue condenado a pagar una multa de 20.000 córdobas (unos 700 euros) por injuriar al empresario alemán Inmanuel Zerger, un delito del que había sido absuelto en 2005, por una disputa de tierras en el archipiélago de Solentiname, donde el poeta fundó una comunidad casi monástica en 1965 -lo hizo con los cinco mil dólares que ganó del Premio Nacional Rubén Darío- en la que enseñó a escribir y a leer a decenas de campesinos. El juez Daniel Rojas, próximo a Daniel Ortega, fue quien reabrió el caso. El abogado de Zerger es el mismo que en 1998 defendió a Ortega cuando fue acusado por Zoilamérica. Cardenal no aceptó la condena por "injusta" e "ilegal". Sus bienes, escasos, pues durante años donó casi todo lo que recibía a la lucha sandinista, han sido embargados.
El sacerdote conoce perfectamente al presidente nicaragüense, pero se niega a dar su versión de cómo ha llegado a convertirse en el caudillo que es hoy. Ya no. No puede. No quiere. "Era muy diferente. No entendemos el cambio que ha tenido", es lo único que se atreve a decir, en plural, porque sabe que no es el único que así piensa. Inmediatamente, como si se arrepintiese de lo anterior, puntualiza: "Pero yo no tengo libertad para hablar del Gobierno de Nicaragua por las represalias que se me han hecho siempre que he hablado. Tenemos una dictadura y no puedo decir más. Tengo que callarme".
Consciente o no de ello, el silencio de Cardenal transmite mucho más que toda la verborrea que pueda lanzar contra su otrora compañero de lucha. ¿Tiene miedo? "Cuando Franco estaba vivo no se podía vivir en España, salir al extranjero, decir verdades y volver. Yo estoy en esa situación", responde con una sinceridad y rotundidad a la que poco hay que añadir.
A pesar de todo, el escritor, que esta semana ha recibido en Madrid el homenaje de la Casa de América, siempre se ha mantenido firme. En ningún caso se arrepiente de lo que dijo en Paraguay. "Tenía la obligación de hacerlo, callarse hubiese sido pecado".
Dicen los que le conocen que Cardenal es una persona que se engrandece más y lo han engrandecido más al atacarlo. Al escuchar este comentario es de las pocas veces en toda la charla que hace una mueca, lo más parecido a una sonrisa. Es momentáneo. "Es posible que así sea, pero no me gusta este tipo de engrandecimiento, no me gusta que me ataquen", se sincera.
A punto de cumplirse 30 años del derrocamiento del dictador Anastasio Somoza, Cardenal rememora cómo se unió al sandinismo. "Fue un consejo de mi mentor [el monje trapense] Thomas Merton que la vida contemplativa no debía ser indiferente a los problemas sociales y políticos. Mucho menos en América Latina, donde había dictaduras militares. El contemplativo, me decía, tiene que interesarse por los problemas de su pueblo. Eso hizo que yo me interesara por todo aquello, aunque siempre había tenido una vocación de rebeldía política". Algunos de los muchachos de su comunidad participaron en la lucha armada y murieron. "Su ausencia era terrible, terrible, terrible. Algunos caían presos y no supimos que habían sido asesinados hasta que no triunfó la revolución. Tenías la esperanza de que estuvieran vivos en alguna cárcel. Pero no era así".
No se arrepiente "en absoluto" de haber sido partícipe de aquella revolución. "Para mí fue muy bella, la apoyé de todo corazón". Y ahora, ¿sigue creyendo que la lucha armada es legítima? "El papa Pablo VI dijo que la revolución armada era legítima contra una dictadura evidente y prolongada. Ahora mismo eso no ocurre en América Latina. Hay medios de comunicación, partidos políticos, denuncia cívica. No hay por qué echarse al monte".
Consolidada la revolución, siendo Cardenal ministro de Cultura, en 1983, sucedió uno de los episodios más sonados en su vida política: el momento en el que Juan Pablo II, a su llegada a Managua, le regañó en público. "Me dijo: 'usted debe regularizar su situación', pero de una forma muy imponente, ruda. Como yo no quise responder, lo volvió a repetir". No le importó tanto. Él prefiere recordar la visita del Pontífice por la tormentosa misa que celebró en Managua. "Él llegó para derrocar la revolución. Nicaragua era un país católico, con un Gobierno de izquierdas, de orientación marxista, pero apoyado por los cristianos y los sacerdotes. Llegó a hablar en contra de la revolución ante 700.000 personas, la tercera parte del país, para que le aplaudieran, le apoyaran y cayera la revolución. Pero el pueblo se rebeló y le faltó el respeto. La gente gritaba '¡poder popular! ¡poder popular!' y el Papa '¡silen-cio!", enfatiza.
Muchos fueron los logros de la revolución para uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación: "El derrocamiento de la dictadura; después, la transformación del país, donde se hizo un trabajo verdaderamente voluntario, como fue la vacunación de todos los niños o la alfabetización. Estas cosas sólo son posibles en una revolución".
Su país, que en su opinión necesita otra revolución, al igual que el resto del mundo, dejó de ser un referente hace años. ¿A qué se debe ese desencanto por Nicaragua? Ernesto Cardenal, ahora sí, no lo duda, lo dice de una tacada, sin pensárselo dos veces. Quizá por eso lo hace: "A la pérdida de la revolución y la traición que los que ahora gobiernan Nicaragua hicieron de ella. Allí no hay nada de izquierda, nada de revolución, nada de sandinismo. Lo que hay es nada más corrupción y dictadura. Una dictadura fascista, familiar, de Daniel Ortega, su mujer y sus hijos".

(El Pais. España)