viernes 15 de mayo de 2009

LA CANTINELA DE UN VIEJO TRANSEÚNTE


LA CANTINELA DE UN VIEJO TRANSEÚNTE

Elkin Rojas Montoya

En el lagar deprimido de todas de las actividades boyantes de la economía
apelo al recurso decantador del uso y el abuso del parlamento
procurando atrapar en mi escudilla algún doblón escurrido
de la chequera usurera de esta croante especie de batracios en extinción.


Entre la manigua oprimida del medio urbano congestionado
me desplazo bombardeado a codazos por otras clases esclavas de turno
altamente agobiadas por las tasas de interés. Ninguno suelta ni media.
A nadie la importa otra suerte media baja de traza embargada.


Ningún signo de compasión dudosa rueda por las comisuras desencajadas
de los labios apretados de aquella turba de mirada extraviada; ruedan a dentelladas
las madres y los insultos de los cafres mayordomos de la bandada,
blandiendo los cortantes hilos de su lenguaje tosco de matones asalariados.

Entre el aullido estridente de las hienas y el castañeo ruidoso de las mandíbulas
de los rebaños atemorizados, rudos de testa, embrutecidos de sorna y sarna,
entre los girones de mis andrajos se desplaza la batería destemplada de mi osamenta
golpeando la tensa coyuntura de mis tejidos y tendones desajustados.


Soy un viejo de porte sobrio expulsado del pozo atontado
de los calados hasta los tuétanos de dudosas cuentas y de deudas,
de viruelas picado y de culebrillas infectados los nervios,
pero que a nadie le ha cargado agua en la boca,
ni le pica arrastre torpe a los tunantes de turno empotrados de mando.


Bello (Colombia), 14 de mayo de 2009
Elkin Rojas Montoya

1 comentarios:

Lorena dijo...

Felicitaciones poeta. Me gusta que te quites las vestiduras de chaman