sábado 18 de octubre de 2008

ElkIn Rojas


¡PONGO AL FUEGO POR TESTIGO DE NUESTRAS MANIFESTACIONES DIRECTAS DE RECHAZO CONTRA TODAS LAS FORMAS DE VIOLENCIA EN TODOS LOS FRENTES!

CINCO POEMAS
DE TRINOS,
TÚMULOS
Y TALAMOS

DE

ELKIN ROJAS MONTOYA



PLEGARIA ADÁN-NAHUAL[1]


¡AO!
[2]
Que no reviente la placenta del planeta,
donde tremola la jungla sobre la tierra sedienta.
Que Irradie sobre nosotros con reactivo esplendor,
una espesa jungla primordial
que nos cubra de los efectos letales de la radiación solar.
Madre de predios y de prados primaverales
donde trinan, croan y rugen multitudes alternas
de sinfónicos acordes corales.
Despliegue lapso de alas ebrias en vuelo,
disfrutando el néctar colorido de las corolas colmadas de esencias,
entre la manigua intrincada de la jungla tutelar.
Madre primigenia,
Gea original,
Gaia mayor,
Cuna de los vivientes,
telúrica plataforma bajo el soleado espacio superior.
Reino natural sembrado de colorido sobrenatural.
Orbe universo,
niña de nuestros ojos,
previo mundo espejo iridiscente de multitudes surcando orbes refulgentes,
más allá de las heridas devastadoras que causamos
sobre la cuartada piel de este antiguo paraíso terrenal,
mondando todavía el viejo fruto cargado de codicia lujuriosa ,
nefasto germen podrido del pecado original.
Restáñense las heridas,
cúrense las desgarraduras que propinamos implacables
los desacralizados hijos,
sobre la atmósfera placenta congestionada de combustión!
¡AO!



EL TÁLAMO NUPCIAL

El esplendor de tu rostro
eclipsando el brillo de la luna llena
y la profundidad vertiginosa de tus ojos en los míos,
marchitaron el orgullo que los enceguecía.
Aún estallan en mi mente los juegos pirotécnicos
que fundieron frenéticos nuestros cuerpos
en una ebria sinfonía orquestada
por los más dulces acordes.
Sacudieron tantos vientos frenéticos
al árbol de nuestra pasión
que los más tempranos frutos se depositaron dichosos
en el lecho de nuestro amor.
Tu rostro sonriente conmovió tanto mis entrañas
como cuando barre un huracán
los montículos de tierra que recubren los túneles
donde habitan las hormigas.
Una caricia tuya derritió el hielo de mi escepticismo,
con tanta contundencia de-la-tora,
como el súbito tañido de la campana de la libertad,
arrancado de su silencio inútil en un museo,
al ser azotada por el roce furtivo
de las alas de un ángel noctámbulo.


A ULTRANZA

(Ritornello personalísimo en ópera prima)

Aparto mi atención de las mistéricas especulaciones
por todo lo oscuro y lo sagrado;
retorno atento al ejercicio cotidiano sin apetitos meritorios,
disfrutando silencioso del misterio desvelado,
sin retórica,
ni escalafón,
respirando sin pretensión de ninguna maestría
diferente al supremo acto vital compartido
de disfrutar plácidamente
de esta edificante temporada terrenal.


MERISTEMO

“Entonces la virgen se alegrará en la danza,
los jóvenes y los viejos juntamente”
Jeremías 31.13

Bajo el fulgor ardiente del sol de los venados,
aspados y caninos, rebaños y jaurías,
conspiran en multiplicaciones celulares
tornando del marasmo, la abulia y la grima,
gérmenes patógenos del estrés urbano,
al meristemo,
desvelando el jardín secreto contenido:
desde las más profundas raíces
trepando entre tejidos vasculares,
tallos, cortezas, entrenudos
hasta la reverdeciente ternura de las hojas
en las empinadas copas de los árboles.
Oxigenando identidades arraigadas,
el planeta no va a reventar
con las cruentas conmociones de parto que lo sacuden.
Vienen las danzas de los desplazados,
de los marginados del mercado mundial,
cultivando en comunidad el patrimonio terrenal.


PANACEA

En la pulpa flor madura de la edad sin estreñimientos
membranas y nervaduras alojan en sus entrañas
un panal de mieles al que no abaten penas ni afanes de ácidos corceles.
En esta panacea digo a mis pies la palabra surgiendo a torrentes
entre escarpados riscos.

Digo a mis manos la palabra desplegada en alas
sondeando vientos, alientos y contrarios.

Digo a mis cinco sentidos la palabra vertida en fuego
manando como sangre de todos los costados.


[1] Náhual: Aspecto metafísico o divino de la existencia. (Wikipedia: Enciclopedia Libre).
[2] AO: Alfa y Omega.
....

PRESENTACIÓN TESTIMONIAL DEL POETA

“No podemos fijar la hora en que el misterio se hizo lo bastante claro como para anunciarse. Pero que importa! Que surja del sufrimiento o de la alegría, cada hombre en su día tiene esa hora luminosa, la hora donde comprende de pronto su propio mensaje, la hora en la cual el conocimiento, al iluminar la pasión, revela…”
Bachelard G., “La Intuición del Instante”.
Les presento este mágico ritual poético, retándolos para que se sacudan las alas de la imaginación y se dispongan a dar vuelos de libertad cargados de responsabilidad, pese al pusilánime pataleo de las naciones sometidas como borregos al monopolio del Mercado Mundial, esperando que surja liberado el canto y el vuelo dignificado del Ave Fénix.
No escribo para complacer megalómanas tendencias enrarecedoras del genio natural pretendiendo una intrincada originalidad estilística.
Escribo identificándome en trance con una concepción oceánica de la totalidad, imbricado en el tejido de la malla existencial, exaltando los triunfos de la colectividad y lamentando las derrotas que golpean la estabilidad viviente.
Escribo estimulando armonía y demandando contra el opresor estado de malestar general.

Escribo para que la poesía recobre "la condición de letra para cantar al servicio de una corrección individual de la injusticia colectiva"1
Escribo por compromiso, amor, temor, respeto y confianza en todo lo que existe y siente, más con el corazón que con la razón, en esta cruenta encrucijada histórica cuando la dignidad soporta la afrenta de mil yugos y yunques de saqueo y explotación, que anestesian la sensibilidad, dejan la tierra devastada y desfigurada la huella de Dios en el barro, cuando la usura gangrena el alma de codicia.
Escribo y siento a ritmo lento y duro, dilatadamente como siente la piedra la pulsión rotunda de la gota lamiendo sus flancos, alterados de estados y tornados violentos. La llama de la pasión que me consume no arde por ningún motivo personal.
Escribo inmerso como gota en la profundidad del océano, respirando vida solaz por cada poro, unidad nodular o globular de la existencia, sin pretender celebridad más allá del alcance de una tendencia universal depuradora, fecunda en biodiversidad.
Una energía sobrecogedora me habita sin asombro, lo oscuro ni me asombra, ni me quita la propia sombra. La más negra sombra redunda rotunda ad-portas del amanecer.
Rescatando la capacidad del asombro, nos asombramos sin resquemor ni residuos rencorosos.
Lo numinoso no nos seduce más allá de nuestra condición viviente, portadores del fuego, feraces.
Más acá de toda seducción por lo oscuro y lo sagrado, retorno atento al ejercicio cotidiano sin apetitos meritorios, ni planteos voluptuosos, disfrutando silencioso del misterio desvelado, sin tonsura retórica, ni clerical escalofrío escalafonado, aspiro sin ostentación magistral a compartir naturalmente una TEMPORADA TERRENAL, sin títulos terratenientes.

CHAMÁN PERFORMANCE

No vengo del Amazonas cargado de pomadas mágicas de cura omnímoda, ni les traigo a Margarita la serpiente cascabel dormida en ninguna caja de cartón. Vengo asumiendo en performance y transe de Chamán el arte ritual inmanente de menearse sin manearse, ni marearse, - atarse o fijarse rictus aparentes de frustración, surcando entre oleadas de generaciones drogadas de vértigo, como planetas extraviados de órbita, dándose contra las paredes, dejando una estela de humo enredada en cada fardo de basura, ¡“ ¿Qué haremos con la casa en llamas?” -¿El Palacio de la Justicia incinerado?-, -¿La Corte Suprema de Justicia, en tela de juicio?-. “¿Hacer señales de humo a lo imposible, mientras asamos el maíz de la discordia, suponiendo que es la hoguera de la reconciliación?", como objetara el poeta anónimo desde las carteleras urbanas.
Para que no andemos como cometas arrancados del cielo, desmechados de orla, ignorantes del origen y destino del resplandor prisionero entre pecho y espalda, no hay que oponer nuestros cuerpos inermes contra el ardiente estallido de la contienda, ni salir disparados por la ventana con la casa arrancada desde los cimientos, como cuando explotan hoy insistentes los vientos suicidas de la venganza.
- Aunque rujan violentos los vientos de aquilón, austro y boreal y del nadir y del cenit aniden hordas atrincheradas entre oscuros paredones y socavones y al soplo encabritado del huracán hiendan los potros salvajes el chispeante sendero, aún sobrevive delirante el RETO de galopar en ascuas contra las aspas veloces de los molinos de viento -.
¡Hay que escardar conscientemente los remotos orígenes del misterio ritual, el cual se hizo lo bastante claro para anunciarse, retomando la luz conciliadora, con proclamas cordiales frente a los estallidos de la cólera que cual ráfagas de viento amenazan extinguir la llama de la inteligencia.
Palabra cálida de argento ancestral, dorada expresión del fuego, lluvia de Orión, original forma pura de la luz: Con el regocijo cálido de la ternura, la fuerza intensa de los abrazos y la pasión ardiente de los besos, flameen nuestros corazones rebozando con demostraciones nobles, amables, cálidos latidos de distensión, nos urge tornar triunfales de la trifulca, - no enlutados, ni añublados, despejados del embeleco de estar ensimismados, enajenados, alienados, reprimidos y veleidosos, envalentonados, presumidos, arrogantes, egoístas, usureros, facinerosos-, siendo cultores festivos, fascinados y fulgentes, no tenebrosos. Armados de amor, sin recovecos rencorosos, predispuestos paradigmas de paz y pulso no alterado, de pleno aplomo, consolidados, solidarios!. Soldados de luz, a pesar de nidos y trincheras de hielo y sombra. Estrategas de sí mismos, seguros, no dominantes, ni desmandados.
Ni rústica, ni torpe expresión atribule la tribu de nuestro vocabulario, que la fuerza mágica de nuestros argumentos estimulen la danza y el vuelo de nuestras palabras.
Por la inagotable manifestación espontánea de la vida sobre el planeta, el mundo siempre estará por descubrir. Disfrutemos libremente del misterio desvelado de esta edificante temporada terrenal, adiestrándonos felizmente en el arte de vivir y morir alegremente.*
La urdimbre transparencia tibia de la luz se filtra lentamente hacia el ocaso, acogiendo en su regazo indiscriminado a conflictivos rebaños y ávidas jaurías, enseñoreando sobre las bestias, el ardiente sol de los venados.
Por eso y por mucho más, cargo cuerdo un legado desde las ardientes laderas del Quitasol, con la convicción ancestral, que también albergara plenamente la poeta Pizarnic: "para que no suceda lo que temo, para alejar al malo, para exorcizar, para conjurar, para curar la herida, la desgarradura, porque en definitiva todos estamos heridos".
Frente al cansado desfile de generaciones resguardadas bajo la imagen mortificada de un rostro petrificado en una tristeza eterna 1, en el decurso fugaz de mi existencia, entre danzas y meneos, y sin las vendas oscuras de los excesos obsesivos confrontados bajo la presión al rojo vivo del dolor y de la pérdida2, también reclamo para la poesía " la condición de letra para cantar al servicio de una corrección individual de la injusticia colectiva"3.
Para disfrutar naturalmente de esta tórrida temporada terrenal, sin quejidos, ni tanteos dudosos, sobre todo, cuando sorteamos estos cuarteados roquedales del Quitasol, deseando emprender el vuelo definitivo en pos de un sueño, que despliega sus alas surcando el espacio veloz, alfombra mágica, como un relámpago, están de más las tonsuras, las prebendas, las profesiones, los escalafones y el chateo desdeñoso, los perifollos latosos, los virosos trasteos atronados pantalleros. El micro chip estampado en la pechera o en la frente retrechera de las mazmorras donde se arrastran las más lóbregas conciencias aullando como lobos al acecho de la presa, los celulares que nunca superarán a la celulosa, por cuyos circuitos jugosos los árboles secretan las más puras esencias de donde provienen cuánticamente todas las cosas, sin que podamos definir con argumentos toda la naturaleza del ser y del no ser.
Entre jaranas y jaurías, la alegría rompe el velo del terror. Arranca espinas y clavos, rompe yugos y cadenas, la fiesta va a comenzar. Sin ardides ni farsas, el planeta no va a reventar. A coro, sin acosos, volverán las aves a cantar y los hombres, ufanos, sin afanes, volverán a disfrutar del arte de combinar con alegría el canto, la danza y el trabajo con el arte de amar y de luchar con esperanza contra todo derroche arrogante colmado de injusticia social.
Dura es la lid, pero más duro es quien la lidia como tú la lidias para que no dure.

domingo 12 de octubre de 2008

Poema de amor para El Hamaquero

Poema de amor para El Hamaquero
-Primer santo neonadaísta-
Víctor Bustamante

Queremos mucho al Hamaquero pero su lengua
Es brava
Afilada
Filuda
Pero no le diría lenguilargo
Lenguiflojo
Lenguisuelto
Hablador
Locuaz
Lenguaraz
Insolente
Parlero
Vocinglero
Vieja chismosa
O
Como lengua mortal decir no pudo
Aunque a él le gusta mucho la lengua sudada
Él toma el Neonadaísmo como un neoportunismo para buscar dictar conferencias
Pero él no sabe que el Neonadaísmo es una ficción en el país de las aflicciones
Ya que nadie quiere pertenecer a él
Ninguno de sus miembros quiere pertenecer al Neonadaísmo
Porque es un compromiso con el alma
Con el espíritu
Con la Diosa Blanca
Con la musa
& con la musaraña
Tampoco le diría
Por la boca muere el pez
O con la sin hueso gozan las teenagers
Nada de eso
Le seguimos de cerca su pasión obstinada
En Defensa de la Palabra todos los domingos
Le seguimos al haber publicado a Cioran
O a la Pizarnik
A él le gusta vivir a la enemiga
Con su motosierra mental
Solo es amigo de sus lolitas
Aquellas damas que lo veneran
Por todo eso
Él
También
Es neonadaísta
Es una de nuestras reservas mentales
Uno de nuestros cuadros a la sombra
Una de nuestras células letales incubándose para próximos eventos
Se que está furioso
Se que está celoso
Pero Hamaco
Hamaquerito
Nos estás traicionado con un poeta peruano
Que no es Vallejo
Esperamos que en la próxima marcha
En el país de las marchas inútiles
Seas capaz de salir desnudo con tu compañera inseparable:
La mochila
Que te da ese chic como tan posmoderno
Como tan no sé qué
Viejo querido
Te amamos tanto
Incluso con esa lengua viperina
Ultímamente lo vemos mal acompañado
Cuando se encierra en su librería a escuchar a
Sandro que le vuelve trizas su corazón con esa bella balada Penumbras
O
A Ráphael con Los amantes.
A él le gusta contrariar a sus amigos neonadaístas
Siendo él el neonadaísta supremo
Ya que él
Es confabulador como nosotros
Conjurado como nosotros
Si él quiere a ciertos poetas en el abismo
Nosotros queremos esos poetas en el abismo
No para el abismo porque es necesario terminar esa novela donde él aparece en cuerpo & alma & almanaque como todo nadaísta en sucesión de ser neonadaísta
Si él tiende una rama de olivo
Nosotros tendemos una paloma de la paz
Si el quiere insultarnos
Le daremos el otro rostro
Si quiere vilipendiarnos le daremos más Neonadaísmo del bueno
Querido Hamaquero
Eres nuestro más amado neonadaísta
Por eso te amamos tanto.
Eres nuestro primer santo neonadaísta.
Él que posee el gran secreto
Nunca como el de Fátima
Si no lacrado & con siete sellos
Donde comprobamos científicamente que eres datario del gen 35555 portador del Neonadaísmo más autentico.
por eso y otras razones
Regina apostolorum, ora pro nobis

Regina martyrum, ora pro nobis
Regina confessorum, ora pro nobis
Regina virginum, ora pro nobis
Regina sanctorum omnium, ora pro nobis
Gustavo Zuluaga, ora pro nobis

....
Desde algún lugar en la Plazuela de San Ignacio
Comando Central Neonadaísta
Patria o suerte.





sábado 11 de octubre de 2008

Diario: oct.8 y 9 /08


Diario: oct.8 y 9 /08

4 Segundos con Juan Manuel Roca

Gabriel Jaime Caro
(Gajaka)

Le tiene que gustar, los 4 segundos más 9 más, y 76 centésimas. Podría darle la clave al gemelo en triángulos perfectos. Que confusión, que fiesta, que encuentros cercanos. Elea.

Ah, los jueces, más gays que Caperucita Roja. Hasta enterarse de nuestras inquisiciones del tamaño de una nariz francesa, guau, inquietantes, que se derrumban fácilmente con una fuente de sonrisas, sin seriedad en la sala, o en el frente de batalla con Cortijo y su combo. Pétrea.

Y no olvidéis a nuestros hermanos en el Jardín Botánico, lo más parecido a una revolución gótica, ecléctica y peluda.

Mañana te hablo de pluralismos, con 10 segundos planos. Ultimátum.
“Yo quiero luz de luna”. “La naturaleza es partes sin un todo”, e ahí la verdad en Pessoa.

No hay nada que hacer, te hago una fiesta más con Camarón De la Isla, “La niña de mi corazón”.

“La risa y el aleteo”, nada más hermoso entre los dos. Ahí de nuevo como los dioses de carne y hueso de pescadito, más bien cuerpo de oficiante, que reclama su escenario sin fascistas.

Si, claro, todos son fascistas, y sonríen en el banquete de los Mass media.

Como dice Caeiro, Juan Manuel: “Lo esencial es saber ver, saber ver sin estar pensando, saber ver cuando se ve, y no pensar cuando se ve, no ver cuando se piensa”.

Lo he entendido siempre, no en vano transcribo tu ensayo sobre el humor, los talismanes y la Patafísica.

Lo que más me gusta es que no eres de nadie, ni de las caricaturas de Naide. De Samuel Vásquez y su humildad frente al poder.
De la Academia, lo más perezoso, a no ser la Academia griega de mi barrio con Diana en distensiones.

Coto de caza: había una vez un fotógrafo con cara de enano imperial, sentado conmigo en el avión, muy serio porque tenía un plan de tomar unas fotos en una protesta contra las corridas de toros, en París; algo tan inútil como escuchar al doble de Elvis Presley, y de Marilyn Monroe (lo que he hecho, pero en mí es otra cosa, con la luz de un mago en la sala “concordando con la alegría”, por ahí lo leí).


jueves 9 de octubre de 2008

Una leyenda del rock


Una leyenda del rock
Alejandro Gutierrez

El recuerdo lo perdona todo, o casi todo. El tiempo da espacio para ver las flores que salieron de la mierda. El pasado, el que no se cambia a menos de que se invente, se vuelve un lugar virtual que visitamos con la engañosa memoria. Voy a referirme a una época en que como pocos, fui estrella de rock. Guardando las escalas, estuve detrás de una leyenda, chupando rueda del carro destartalado de su fama. Y ahí sí como dice mi amigo Rafa: “modestia apártate”, en cabeza mía tuvo este personaje un segundo aire. Entonces yo, que no me creo nada les digo, fui una estrella de rock, del heavy metal, el que detesto. Ahora a cuatro años de dejar de serlo vienen a mí los ecos, pitos en el oído que quedan después de dar un concierto. En el canal público de tele, Señal Colombia, hacen un programa del cual ya me siento excluido, se llama La Sub 30, sin embargo allí está la leyenda viviente que está a punto de cumplir cincuenta años. No es Michael Jackson, es Elkin Ramírez, el líder de Kraken, la leyenda del rock, el motivo por el cual fui estrella. Tiene gafas negras y habla desde arriba, desde las alturas de la montaña negra de donde se desprenden como rocas las palabras de los maestros, aplastantes verdades.
En el año 1998, después de dejar la agrupación Sol Mayor donde hacíamos una música algo experimental, formamos una banda de rock, ya era hora de triunfar. Mandrágora se llamaba este grupo donde la voz líder era un excelente cantante de boleros y los demás unos individuos poco convincentes en escena. Sonaba bien, eso sí. Buenas canciones propias y algunos hits del rock traducidos al español. De un concierto de esta banda salió la invitación para la gran banda, “El Titán” como le dice Elkin. A Luis Guillermo Ramírez le gustó como le daba a los tarros. Este excelente bajista con pinta de Geddy Lee fue mi puente para entrar en la legendaria banda que al parecer cambiaba más de integrantes que de pasajeros un bus. A Luis lo convocó Juan Esteban Echeverri, para mí, el mejor guitarrista del rock en Colombia. Este andrógeno personaje fue elegido por Elkin el elegido, para ensamblar la desarticulada banda que se dispersó después del Kraken V. Nos reunimos en La Villa del Aburra, una plazoleta donde se hace la rumba rockera de Medellín: la más barata. Allí conocí a Elkin, aunque ya lo escuchaba desde que Julián mi hermano, me lo puso en el equipo: “Todo hombre es una historia” y después de ese primer encuentro en mi adolescencia me lo volví a encontrar cuando compartimos tarima, primero en el instituto Luis amigo y más tarde en la plaza de toros de La Macarena. Yo tocaba en la banda de Harold. Me parecía un tipo admirable y me hubiera gustado trabar una conversación en uno de esos encuentros, pero a mi timidez le gana la falta de interés. Ese día en la Macarena también tocaba el ídolo actual: Juanes. Justo escuché de los radios de los organizadores que acababa de morir su papá, y estaban preocupados porque tal vez la noticia echaba por el suelo el número más esperado de la noche. El artista salió a cantar y a brincar igual, qué admirable. Elkin hubiera hecho lo mismo. A los artistas no les duele nada, es puro cuento. Allí en la plazoleta está parado como se para siempre: erguido en sus dos piernas con un ángulo de treinta grados, cruzado de brazos, estirando el cuello a lo que dé, con las gafas negras y el cabello al viento, como si tuviera un ventilador gigante y estuviera posando para la Rolling Stone: “La actitud viejito”, solía decir.
-¿Somos capaces de estar parados en veinte días en Rock al parque?-
“Claro, claro”, decíamos todos, entusiasmados, ¡por fin la fama carajo!
Empezamos a ensayar con el propósito de montar cinco canciones. Era lo que necesitábamos para participar del evento más importante de rock del país. Cada grupo tenía media hora para intervenir. Luis desistió por su agenda en la universidad, yo me encargué de recomendar a John Dayron, mi amigo, el bajista de sol mayor. Y si pudimos. Recuerdo la media torta repleta de gente, y toda la montaña que le sigue cuando acaba la gradería. Estaba mirando desde la puerta que lleva a los camerinos, la masa de gente que se movía como un mar embravecido a los fieros compases de una banda argentina: Animal. Y qué animales para sonar. Seguíamos nosotros. Para agravar mí estado de nervios, pesimismo y el susto por cagarla, cuando se bajo Animal el baterista se fue con el pedal del bombo, era suyo. Claro, yo era el único baterista que no había llevado pedal, casi no me encuentran uno y hasta que no estuviera listo no anunciaban la banda. En escena desesperaos ya se hallaban listos mis compañeros. Elkin esperaba en el camerino el llamado. “¡Con ustedes Krakeeeen!” y rugió el océano, el público era nuestro, ¡digo nuestro: de Elkin! Salió el artista y me transmitió confianza. “Este sabe lo que hace”, pensé y empezó el frenético concierto con la gente cantando a rabiar las canciones. Yo, que ya tocaba duro la batería, desde ese momento de euforia empecé unos baquetazos que amenazaban paralizarme el brazo izquierdo con que azotaba el redoblante; cada que empezaba una canción era como si me zambullera en una piscina: no escuchaba nada, no respiraba; se distorsionaba el tiempo. Salía a la superficie a escuchar los aplausos. Salió perfecto. Qué sensación montarnos en nuestra van seguidos de decenas de fanáticos, y fanáticas. El precio de la fama compañero. Estábamos felices, hacía cinco años Kraken no aparecía en escena en Bogotá y esta fue una salida digna. Elkin agradecía nuestro compromiso y nosotros la oportunidad. Yo había estado ya una gran cantidad de veces en un escenario, pero nada como esto.
Después de este concierto empecé a estrechar lazos con Elkin. Bebíamos juntos después de los conciertos y en varias ocasiones recorríamos bares por Medellín. Por su fama, no pagábamos nada, a nuestra mesa llegaban botellas de tequila y de whisky; también llegaban mujeres, se sentaban con nosotros a charlar. Me sentía tonto ante la tontería. Elkin le tapa los ojos a una fan que está en nuestra mesa.
-¿Qué ves? -Pregunta con seguridad, casi con desdén.
-…nada –responde la fan después de titubear.
-¿Y ahora? –pregunta después de alejar la mano.
-La palma de tu mano –responde dudando si es la respuesta correcta.
-¿Ves? ¡Estaba tan cerca que no la viste! –concluye.
Quedábamos asombrados, pura filosofía: “No vivas para ser por temor la presa de otros sueños, se vive una vez para ser eternamente libre, libre” Predica el maestro en su canción. Yo veía un hombre luchador al que la gente le daba la espalda injustamente. Me contaba de los tiempos en que aguantó hambre, abandonado por los miembros de la original banda; de cómo lo habían estafado otros y se habían ido hablando mal de él cuando este les había dado sus quince minutos de fama. Yo me sentía su salvador y mejor amigo. A Juan lo había desplazado porque en un concierto en un bar de Bogotá, el guitarrista sacaba la lengua y llamaba la atención con sus atuendos. Esa misma noche antes de irnos a dormir me dijo que lo sacaba de la banda y tanto insistí que no, que lo dejó. “A mí no me gustan las estrellitas”, decía al ver que Juan llevaba las más hermosas mujeres; que ya se hacía a una fanaticada. Yo defendía a Elkin ante los malos comentarios que circulaban en la ciudad, “cargados de envidia, atacando la dignidad y la independencia del rock nacional”, qué palabritas las mías. Hasta Harold, mi amigo de tantos años, al que le producía sus discos, se puso celoso al verme entregado en cuerpo y alma al Titán.
Luis volvió al bajo cuando despidieron a Dayron (junto con Milton, el teclista, único músico que quedaba de la anterior conformación) después de un concierto en el auditorio de ADIDA en Medellín. “No tienen actitud, se paran como unos bobos”: argumentó Elkin remedándolos. Yo metí a David, mi socio, a los teclados. Adonde yo iba lo llevaba. Ya hacía con Kraken los monitores en concierto, además muy gentil él, nos facilitaba la casa para ensayar. Así ya estaba formada la banda que estuvo durante seis años recorriendo el país y visitando dos veces a Ecuador y una a Venezuela. Fui estrella de rock y como tal tuve las ventajas de esta tonta posición. Cuántas mujeres conocí al sonsonete repetido del heavy, el estúpido rock. Después de cada concierto viene la rumba y en los bares éramos cazados sin oposición
Seis meses después del ingreso a la banda, me enfrasqué en el disco que compuse con el líder: Una Leyenda del rock. A mi casa llegaba, nos encerrábamos en mi pieza a trabajar las ideas que tenía en la cabeza. Acompañado de fuertes golpes en el pecho simulaba el riff de una guitarra: “¡Chan Chan cha!” Levantaba la mano como en concierto, imitando el clamor del público: “¡JJJJJJJ! ¿Ya me entendiste?”, preguntaba exaltado, y yo, “¡Sí! ¿Qué tal esto?”, le mostraba en la guitarra una idea distinta. “¡Ya me entendiste!”, decía contento, y así entre onomatopeyas fue saliendo El Idioma del rock. En un inglés como el que yo transcribía de las canciones a mis trece años, me dictaba melodías: Li ru lai, li ru flai, a lonli flai. Armamos el disco, cinco canciones nuevas, cinco reencauchadas. Hice toda la producción en mi computador y a la banda le gustó. Se grabó tal cual. En el estudio el Pez se hicieron las sesiones, David se encargó del sonido al lado de Carlo Iván, el encargado del sonido en vivo. Ahí estoy en la foto del disco, más maricón no puedo estar. Todavía tenía pelo, lucía una chaqueta prestada que no me gustaba, se me ve una melancolía de niña. Claro que ninguno se escapa, a Juan esteban se le salió su feminidad; David se parece a pablo Escobar y Luís a un rockero marginal de la ciudad, con su protuberante nariz y las exageradas orbitas de sus ojos. Elkin fue el que mejor salió, con todo el orgullo, “la actitud viejito”.
Pues pegamos una canción en el país. Frágil al viento, una hermosa balada. Entonces empezó la gira del grupo por las principales ciudades. Localidades llenas fue el panorama general y lo más importante, Kraken se estaba llenando de admiradores jóvenes, ya no solo estaban los viejos rockeros que lo acompañaban desde que nació la banda. Recuerdo la primera vez que sonamos Frágil al viento en el Jorge Eliecer Gaitán y los gritos del público con los primeros acordes. El hermoso ego me erizo la piel cuando lanzaba mis baquetazos orgullosos: ¡Aquí estoy yo! Triunfando ante la turba, gracias Elkin. Este me agradecía en cada borrachera, era su salvador.
Elkin se apodera del escenario como pocos. La gente lo ve como un profeta, con sus letras libertarias, enseñando un camino, un guerrero con la espada de la verdad y el escudo contra los detractores: cualquier otra idea. Para los conciertos se consiguió una gran silla de madera. Cuando nosotros nos montábamos al escenario allí estaba. Empezaban a tronar los parlantes y el loco salía a tarima con una capa, en su mano una espada. Se sentaba en su trono que por debajo tenía un poderoso reflector. Los músicos nos mirábamos con extrañeza. La gente se enloquece con “el ser de luz”, como escuchaba hablar a los tontos oyentes. “El poeta que canta”: “La vida es ruleta en cosas de azar” ¿…? “Confronta y enfrenta, proverbio del templo mayor” ¿Cuál templo mayor? ¿Hay otros menores? ¿Y el sacerdote sos vos? Cuando escribía los textos del disco que hicimos, yo metía la cucharada para que quitara algunos axiomas, porque de eso están hechas esas canciones. En algunas me hizo caso.
Por esos días empecé mi noviazgo con Andrea y la llevé para que conociera a Elkin en un bar del centro. Andrea no le paró ni cinco de bolas, ni siquiera cuando este le entregó un dibujo, fruto de toda la velada: una pareja, ella y yo, con un mensaje: los mejores deseos para los dos. No hay cosa peor para Elkin que ser ignorado. En Abbott & Costello, reconocido bar rock de Bogotá, luego de un concierto, estaba Elkin borracho solo en una mesa, como le gusta estar, esperando qué le cae a la muela. Al rato me fue a buscar, al verme hablar con una mujer.
-Alejito, cuídate de esa mujer, es una puta –me decía en tono protector.
La encantadora y enojada mujer me explicaba después, que el señor se enfureció porque no se lo quiso dar.
Después del desplante de Andrea, en un viaje a Pereira, me preparó para decirme algo muy importante. Su clarividencia es arriesgada, como un deportista extremo que se tira del avión sin paracaídas. Cerró los ojos y me tomó de la mano.
-Alejo, tu novia es hija única, es huérfana de padre y te engaña con dos amantes.
Yo lo miraba con estupor ¡es adivino! ¡Pero no cogió ni una! O si atinó en la última, se le daña la efectividad con las otras. Yo no sabía si reírme o mandar pa la mierda a esta estatua de cera que se desmoronaba al calor de la sensatez. Opté por callar.
En el programa de La Sub 30 sigue hablando. Qué el arte; que no es fácil la contra cultura; que él sigue cultivándose, leyendo. Me acuerdo precisamente lo que venía leyendo ese día de las adivinanzas a mi nena: Mi vida secreta, de Uri geller. Y es que lee este tipo, en otra ocasión dejaba ver un libro en su maleta: Yo estuve en Marte.
No he mencionado en este relato a un importante personaje, difícil de desligar al líder. Martín, es el manager. Un tipo con pinta de Pitbull, diente de oro y cadenas de plata que se pierden en la mata de pelos del pecho, en las manos anillos y pulseras vistosas. Un lacayo de Elkin. Me miraba atentamente cuando hablaba el maestro sus risibles relatos. esperaba mi reacción, se hacía matar por su jefe, no contradecía una pizca sus palabras.
-¿Es verdad o es mentira que cuando no teníamos nada para comer comíamos cuido para perros? –decía Elkin mirando a Martín.
-¡Muy duro, muy duro! –respondía el servil afirmando con la cabeza.
-¿Miento cuando digo que una vez en Andes (pueblo de Antioquia), un duende salió de un escaparate y me pateó en la espinilla?-
-Cierto, cierto –decía Martín con su cara más convincente.
Y es que Elkin cree en estas guevonadas y se inventa unas cosas… Me dice que en la casa en Medellín, donde vive su mamá, habita un ente que lo cuida. A veces desde la calle lo ve en la ventana de su pieza, grandísimo y con capa. Así mismo, para explicar porqué en las giras tiene que dormir siempre en pieza aparte, en la suite del hotel, aduce que es para no molestar a nadie, pues duerme con la luz prendida desde que fue violado de niño. Y sí, muy chismoso yo pero… ¿Miento cuando digo lo que digo Martín?
Martín al fin y al cabo tiene una nobleza que le conozco. Siempre se hacía a un lado de la tarima para que todo saliera bien, pendiente de cualquier percance y que no le faltara “al viejito” su brebaje caliente: miel con brandy. Elkin al final de los conciertos se iba para la batería a hacer fieros conmigo ¡Qué rockeros! Y como yo también tenía mi vaso de brandy al lado de los tambores, le hacía muecas y risas ¡Que rockeros tan borrachos!
En algunas ocasiones la juerga después del concierto terminaba en puteaderos. Elkin, Martín y yo, en lugares de prostitución. Yo, la verdad me muero de susto con estas mujeres y no se me para, me resignaba a bailar y a charlar con alguna de ellas.
-Yo soy el baterista de Kraken –me presentaba.
-¿Sí? ¡Y quién es ese!
En una ocasión sacaron a Elkin a empujones de la pieza. Martín fue a buscarlo mientras la chica le gritaba vulgaridades al Titán. La leyenda quería meterle su espadita por el culito a la putica.
-¡Qué pasa viejito, cuál es el problema! –lo asiste Martín preocupado.
-¡Viejito, a las putas hay que darles por el culo porque tienen la chimba podrida! –explicaba el borracho.
Elkin, a mí no me importa que te guste ir de putas, bien, pero lo que no soporto es la hipocresía. Te parás en medio de un concierto en el teatro Colón de Cali a decir que a ese lugar van puros encorbatados a escuchar música clásica y que después se van a una cantina a sentar una puta en sus rodillas. ¿Y qué importa, si vos les das por el culo? ¡O es que tu rock es más digno que la música de las cantinas! Yo no creo.
Su imagen se me fue cayendo, aunque tenga que decir muchas cosas buenas suyas. Primero que me hiciste estrella de rock. Aunque nunca me creo nada, fue un sueño de luces, de reconocimiento, ¡de mujeres carajo! Vos sos un hombre trabajador, con una fe ciega por lo que haces, será por eso que no te quitas esas gafas negras o será porque atenúan tu cara de rey azteca, cada vez más robusta. Pero en todo caso, tenés buen sentido melódico, las letras son otra cosa, pero suenan bien tus canciones. Otra cosa, los rockeros tienen fama de drogos y vos no lo sos. Ni marihuana, ni perico, ni nada, fuera del alcohol, nada, me consta. A veces en las rumbas con esas “Aves negras”, nombre abyecto con el que bautizaste a tus seguidores, pobres pendejos llenos de taches y prendas negras, se llegaba al punto de confianza para ofrecerte algún incentivo: un pasecito por ejemplo, vos lo rechazabas, yo no.
Hay qué decir que yo no tocaba gratis, ni ninguno en la banda. Reuní algún dinerito que juicioso ahorré. Aunque fue precisamente ese punto, el neurálgico, lo que empeoró las cosas y abrió la brecha definitiva de la disolución. Ya sospechábamos los muchachos de ese tonito justiciero con que repartías las ganancias. “Tus doscientos, tus doscientos, tus doscientos, tus doscientos y mis doscientos”. Sabíamos y entendíamos que Elkin ganara más que nosotros, ¡Eh! Pero no tanto. En una de esas, veníamos de un concierto de Bucaramanga. El empresario feliz por las ganancias del concierto nos llevaba en su carro hacia el aeropuerto. Solo estábamos los cuatro músicos. Se le salió esta joyita al señor:
-Hey muchachos, cuando hacemos otro conciertico, pero me lo dejan por los mismos seis milloncitos-
Recuerdo que yo iba adelante y de inmediato busque en el retrovisor las miradas de mis compañeros, ahí estaban todas en comunión. ¿Cómo? ¡Seis millones, y según eso cobraba más! Le respondimos al señor que claro, que con mucho gusto. No le mostramos nuestra sorpresa. Al que se la mostramos fue a Elkin en Medellín, le expusimos el caso y lo negó rotundo. Nos mostraba papeles de pago: dos millones quinientos. No nos creas tan pendejo, ese es la mitad que siempre pedís por adelantado. Y enredó tanto las cosas, que inculpó a su lacayo, a Martín, quién pagó los platos rotos. Lo echó sin contemplación. Al otro día nos llamó ofendidísimo. “¡Con que me sacaron de la banda!” Ni siquiera tu jefe se achacó la decisión y nos chutó la pelota. Grave error, aunque ni tanto porque las consecuencias no fueron importantes. Martín nos citó a los músicos para una reunión cargada de resentimiento, de odio, de venganza. Después de servirle como un ciervo a su Dios, este lo echó como un perro. Martín nos explicaba con papeles en mano los secretos que los unían a él y a su maestro.
-¿Se acuerdan de este concierto para la secretaría de educación de Bogotá por dos millones de pesos? Vean el contrato: doce millones de pesos.
Cualquiera se enreda ¿no? Dos: doce. Diciéndose rapidito no se nota la diferencia. Y continuó con la seguidilla de confesiones. El concierto en Ecuador que era dizque promoción, por ende gratis, fue cancelado con dos mil dólares, y él tan buena gente por las calles de Quito nos regaló unos sucres dizque con la plata que le había mandado su hermanita.
-Tomen viejitos, para que se compren unas medias.
“Tan querido”, pensábamos nosotros. En otra canción hice un jingle con él para una empresa de zapatos: Zodiak. Como esa empresa estaba colaborando con la plata para el disco, ese trabajo era gratis y sin embargo el viejito me dio cien mil pesos. Martín me muestra la factura: cobró cuatro millones. Pero de toda la lista que desnudó Martín, una en especial nos dejó extasiados. Huella y Camino fue el segundo disco nuestro con el Titán. Álbum en concierto, aunque en honor a la verdad, lo único que quedó en el disco de esos conciertos en Bogotá y Medellín, fue la batería, el resto se volvió a grabar todo en Lamanoestudio, el estudio que tengo con David. Las voces originales de Elkin estaban en extremo desafinadas. Yo produje todas las voces. Había que cantarlas igual al concierto, pues por los micrófonos de la batería y los del público se filtraba su voz, entonces los comentarios y la interpretación debía ser igual. Era gracioso seguir su sobre actuada actitud al frente mío, separados por un vidrio, sin público y con sus jadeos de fingido cansancio. Su voz ya no es la de antes, su falsete alto en ocasiones suena como el mejicano Chabelo, pero con un poco de delay y reverb se maquilla. El caso es que estábamos en Bogotá para el lanzamiento de este, el disco de oro de Kraken, del cual no vimos un peso de regalías ni del concierto. En una inmensa bodega repleta de gente fue el suceso. Estábamos en el camerino esperando para salir cuando llegó Elkin y Martín con cara de tragedia.
-Muchachos, estamos en problemas –tras un largo silencio, Elkin sigue el comunicado- ¡Falsificaron la boletería! –Y hace pucheros en su mejor intento por mostrarse molesto- Ustedes verán si tocamos, esto está lleno –remata su actuación.
Pero hombre para que son los compañeros y sobre todo si tienen unas pelotas tan grandes como para rebotar en ellas, venga rebotemos todos y hagamos el concierto, no te preocupés. Además con todos nuestros instrumentos en el escenario si cancelamos nos pueden joder todo ¡Pobrecito! Y estaba que se arrodillaba para agradecernos. El concierto fue todo un éxito. Martín nos dice que en esa, hasta el salió tumbado. Elkin y el empresario Bogotano se llenaron los bolsillos con el cuento de la falsificación. Después de escuchar los testimonios de Martín quedamos todos como si hubiéramos visto un ovni, uno de esos en que cree Elkin y él manejándolo gritándonos desde las alturas: ¡Guevones, guevones!
“No, ya no es tiempo de hablar”. Podíamos haber perdonado la estupidez, la ingenuidad, la egolatría, como veníamos haciéndolo, pero la estafa peleaba con nuestra dignidad. En la reunión que te citamos Juan no tuvo piedad. “¡Ladrón!” le gritó en la cara y se movió su pelo y se sacudieron sus cachetes; sus ojos como siempre ocultos por los lentes negros. No dijo ni mu, qué iba a decir.
Ya ni le guardo rencor, me dio la posibilidad de ser una estrella del rock, aunque una de poco brillo detrás de su capa. Las mariposas que se levantaron sobre el humo es el bello recuerdo que revolotea sin odio. Aunque debo decir que me entra un vientecito cuando recuerdo lo que pasó en Buga. Después de un concierto y borrachos, fuimos a buscar comida, Elkin, Martín, y yo. Cuando entramos a un restaurante a las 3 am. Los comensales que había en el lugar con pinta de paramilitares, dijeron socarrones. “¡Ve, llegó Soda Estéreo!”. Elkin que menosprecia a todas las bandas latinoamericanas y al verse respaldado por su lacayo, empezó a hacerles fieritos a los corpulentos señores desde nuestra mesa. Yo lo veía como cuando el más bravucón de la clase retaba a otro a pelear a la salida. Cuando me embutía una presa de pollo sentí cómo tembló el lugar. No me había dado cuenta de que Elkin se había levantado de su silla y entre tres tipos lo tenían en el suelo y agarrado de las mechas que le quedan (en todo caso más que a mí), propinándole puñetazos, patadas y correazos. Martín solo podía mirar, paralizado por el terror. Me paré y traté de calmar los tipos que no cedían.
-¿Cómo nos estabas diciendo? ¡Repetí pues maricón, ve! –decía encolerizado uno de ellos.
Casi lo matan, pero lo salvé. Una más que me debe. Le fracturaron dos costillas, le marcaron por todo el cuerpo los correazos, le pusieron un ojo picho y casi lo dejan calvo. No puedo negar que lo disfruté y lo disfruto, como una venganza que no ejecuté. Pero ya sin pasión, a la distancia de los años y hasta con agradecimiento, me despido con una de las favoritas del público: “No me hables de amor”.



El Profeta




El Profeta
(Monólogo a dos voces)

Gabriel Jaime Caro (Gajaka)

Prefacio de la mano de Herodes Santipa… Y de María Lilith, Jesús hembra.

“Es necesario, de toda necesidad, decir y pensar que el Ser existe, puesto que es el ser. En cuanto al no-ser, no es nada, afirmación que te invito a que medites bien…”
“Aparta tu pensamiento de esta vía de investigación por la que vagan, aquí de allá, los hombres ignorantes, de doble cara. La turbación de su espíritu empuja en todos los sentidos su espíritu inseguro”.
Poema del Ser. Parménides de Elea

Si la edad el materialismo griego duró menos de un centenar de años, no nos extrañe que el Nadaismo, duró 5 años, después de que sus miembros caleños quemaran al Profeta en el puente Ortiz de Cali (“Cali, aparta de mi este cáliz”), en 1963, si, y cuatro años más con el “13 Manifiesto” de 1967, y todavía no llegaban a la vanguardia, a pesar de la pasión, pero estaba la “Pasión según San Mateo” y “Teorema” de Pier Paolo Pasolini, de el filosofo envigadeño Fernando González, y sus desnudos caseros para las monjitas y con el perdón del padre catalán; fuimos testigos del festival de Woodstock que fue más importante que cualquier otra cosa, en 1969.
Y 13 añitos, nada despreciables, pues ya en 1971 tenían hijos postnadaístas, existencióteles que terminaron su bachillerato y que te mostraban la pinga, para que la dejaras quieta ahí, entre Nueva York, Cali, Medellín y Bogotá, y posiblemente Barranquilla, donde X-504 fue rey de mares (el rey Marduck), para saltar a Bogota con la revista “Nadaismo 70” (8 números), dirigida por él y el Profeta, que ya era seudoprofet. Los dos cuarentones, lo mejor de sus publicaciones, con colaboradores extranjeros, en su mayoría hoy vivos, Mario Satz, que me pregunta: que fue de ellos. Raquel Jodorosky, Claudio Bertoni, Sergio Mondragón, La Mandrágora de Venezuela, Juan Liscano (Zona Franca, in memoriam). El Techo de la ballena con el poeta Juan Calzadilla, yx-504 tratando de buscar con la Biblia de Proclo, la teología de la liberación, a un buen poeta Nadaista de 18 años, o como impulsa arredrado hoy Victor Bustamante y lo rebautiza ahora neonadaistas………… (¡Muévanse pernicias!!!!!)(que se negocea el paracleto y los parchados de la calle Maracaibo, con (Alirio) Antonio Machado bailando un vals en la caída del hongo colombiano).

El surrealismo duró 31 años y 40 de suspenso, uno de los más resistentes del siglo pasado, gracias a la inyección radical de Bataille y de tres premios Nóbel de literatura, unido al Dadaísmo, que marcó pautas a la nueva melancolía en las nuevas tribulaciones de la postguerra del 14-18, hasta que Max Enst recibió un premio de pintura en Venecia en 1952, ya que estaba prohibido recibir premios. Y se enterró su fama, hasta que apareció el rumano Stefan Baciu en Sao Paulo.
La revolución mexicana duro 10-3 años. No se sabia si Madero y sus maderistas (1910), la hicieron sin ninguna sustentación militar, y porqué Pancho Villa no peleó con Emiliano Zapata, para lograr hacer una que rebasara la propiedad privada de extranjeros, que duro tan poco, porque como Villa no hay dos. La Perestroika duró menos que la vida de Trosky en el México postvillista de Rivera y Siqueiros. Frida Kalho era troskista.

Los Beatnik duraron lo que dura una cuchilla de afeitar inoxidable, casi 16 años, hasta la muerte de Kerouac en 1969, y el Nadaismo acabado y sin “tour por todo” sacando codos arrodillados frente a la “Generación sin nombre”, y “La desencantada”, esta ultima pulverizada por “Disidencia del limbo” en 1982.
Duró más el Existencialismo sartriano y de Simone de Baeuvoir, 45 años. “El Pluralismo dura lo que dura un congreso de ideoputas”.El barroco ha durado mas de 450 años, y se ha ganado el mejor de los Neos, el Neobarroco, contra el neonazismo.

Desde el primer Manifiesto, mas sartriano que vallejista, EL PROFETA, redactó que era un estado revolucionario y en su numeral romano 12, escribía, cito: “renunciamos a destruir el orden establecido. Tan solo de desacreditar ese orden. Al intentar este movimiento revolucionario: luchar por liberar el espíritu de la resignación, y defender ciertas adoraciones (cito: y defender de lo inestable la permanencia de ciertas adoraciones)”.
Insistía, a una década en que el poeta debe tomar partido por sus jefes autoritarios: Rojas Pinilla, que después del golpe del golpe se dedico a cuidar a su nieto. Lleras Restrepo, el primer enano astuto. Desquite (algo inverosímil, cuando se creía que había que apoyar a los bandoleros como si fueran mosqueteros, lo mismo pasa ahora con los farianos y, los paramilitares, expertos en borrar del mapa a los campesinos).
Ah, los particulares ensayos del cuerpo hambriento para los estados “místicos”, como símbolos de amor y paz, en posición retro y minimalista, en lo que quedo convertida Brigitte Bardot.
No en vano, eran contemporáneos del poeta vitalísimo Allen Gingberg, familiar de Woody Allen, el maestro ateo-judio neoyorkino.
Gonzalo Arango tomó partido por Angelita, cuando era un Rapa Nu en Providencia, esperando un cubo de hielo para transportarse por el cielo flemático del dios anglicano; ese era el bibliotecario de la U.D. Antioquia y jefe de redacción de la revista del mismo nombre, hijo del telegrafista de Andes, un puro bautizado ahora en el más allá, un San Felipe Nery con su Biblia tachonada, como para morirse de risa.

La izquierda moskovista colombiana seudocubana mala y mamerta, la Juco, tan gemelos del “burgués pequeño pequeño” les fastidió su estilo de coqueteo con el gobierno de turno, y no los invitó nunca al Co co co cogobierno. Los anarquistas enredados entre tanto godo fascista esquizofrénico, pierden los dados de medianoche, porque no nacieron o no se hicieron nadaista.

Del Profeta Gonzalo a Darío Lemos

Una comunicación desvariada, entre Jotica, Alberto, X, Eduardo E., Amilkar, con Darío Lemos, con la ternura deshecha, con la desbandada buscando ubicarse; por ahí corría el poeta Lemos, pidiendo un pie de lucha, con la que se hubiera salvado de la calle, que empezaba a descomponerse. Pero no, somos así, cambiamos al Super hombre o a Super man por el super escándalo a secas, dejando las heridas expuestas al uso de las malas lenguas.
Dejando que el tiempo lo cure todo, y te conviertas en héroe para iniciados drogadictos.
Y vean esta joyita de influencia (La Mandrágora de Venezuela, cito: “Amamos, Sí,: el escándalo por el escándalo mismo, no el escándalo moral, ni el escándalo comercial, ni el escándalo de la muchacha cortada en pedazos. Queremos que se nos oiga, mirar mas allá de nuestras narices, tenemos que subirnos al taburete que los otros llegaron antes y han acaparado todos los puestos con sus mentiras. Tenemos que gritar alto para dominar el vocerío de las víboras.”
Y esta joyita de texto escrito por el poeta Verano Brisas, como respuesta o vivencia: Las discípulas del Buzirago, fragmentos:
“Evohé, Evohé, somos, de los incubos los súcubos, fortalezcamos su reino. Evohé, Evohé.
Hacemos filtros de amor y no de odio
Y cabalgamos sobre cualquier símbolo fálico.
Somos deformes y hermosas para Lucifer.
Somos jóvenes y viejas, rubias altas y morenas.
Tenemos manchas de nacimiento, cicatrices y pezones supernumerarios
Para alimentar monstruos y santos,
Para que gocen los áulicos de Buzirago,
Somos las bellas que persiguió la inquisición,
Somos el culo de astros y cometas.
Pero solo besamos el culo a nuestro amo.”

Sus seguidores bienvenidos sean, los del Partido del Diablo, son otra cosa. En el Nadaismo no hay amistad, si la hubo por parte del Profeta, de eso vivía. ¡Que clase de fascistas se van formando con los farsantes simpatizantes y estupidizantes, oportunistas y malos poetas!
Esto demuestra que el colibrí ya no es el símbolo del Nadaismo del Profeta, si no la mula sin congéneres. ¡Jaimeeeeeeeeeeee! Uno no puede andar con los imbéciles profesionales!
ESCANDALO, según los cognitivos radicales, Pinker, Chomsky, entre otros: el chisme y el escándalo están regulados por el gen p53, que solo tiene de 50.000 a 100.000 genes en el Genoma, sobre la malignización celular. En cambio la idea después de ser pensada de 180.000 a 300.000 genes en el Genoma. Escoja usted., o súmele a la idea lo anterior.
Escándalo e ideas que nos involucró a todos, a lo Jaime Espinel (a quien dedico esta lectura): cito, versión: “ah como me pasa esto a mi aquí en Colombia, tan común en Estados Unidos, donde los mas mediocres pero astutos, te roban los textos y los publican con su nombre; que te roben poemas para publicarlos con otro nombre, en extrañas ecolalias, para que los amigos de estos usurpadores tenga su comité de aplausos (el poder de lo que queda de los contagiados con la patria estúpida).
Donde estaréis que poco o nada subsiste, sino fueron sus cuentos maravillosos (“Manriques micros y otros cuentos neoyorkinos” ), una locomotora troyana de gozosos antes que dolorosos tamales fríos en plena calle Roosevelt de Queens. “Sátira, lisura huachafería”.

Gonzalo, profeta de godos y visigodos, como lo expresa Eduardo Peláez, nuestro primer critico antigeneracional, a nuestro lado, porfiado maestro de una jovencísima tribu de revolucionarios estudiantes (muy avanzada por critica y libre) para la época de los años setenta (luchamos todos por una invectiva). A sus 16 años ( cuando yo tenia 16 añitos empecé a ser profeta, porque el 16 es el número de los profetas, según la Kabala), Eduardo Peláez Pérez, nos ayudó a desmitificar lo que anhelábamos los nuevos, verlos (a los indivisibles) otra vez con sus escándalos con sus putas mariconas, acabadas o convertidas en mito como Almilkar Osorio, que murió en el lago “La oculta” a sus anchas (como un “análogo mágico”, así Li Po en el rió Amarillo) mirando a las almas tahamies que se lo llevaban de felicidad, por este método de escaso y exitoso suicidio Guillermo Trujillo, otro “análogo mágico” que murió en los brazos de un ángel exterminador, el mismo ángel que nos fue a contar a Nueva York los detalles armoniosos de su partida con un beso de reina en el Sahara.

Viajaron como todos los paisas deseosos de progresar “económicamente” a Estados Unidos (o por placer, según Amilkar, que también le llevó la pomada Peña a unas hermanas suyas que vivían allí) en aquellos años sesenta, llenos de prosperidad artificial, cuando Amilkar Osorio también se acogió a la consigna de definición mas chistosa del gringolandia: “yo soy adicto al sexo”.
Ahí estaban Alberto Escobar (audaz cofundador del movimiento), Elmo Valencia (“Islanada”, y el excelente poemario “Culo de Botella”). Malmgren Restrepo, Armando Romero entre los cincuenta o Cincinatti, siempre allí poderosamente místico con grandes resacas y, el cineasta Diego León Giraldo, que fue el primero que se metió un bolillo de la policía por el culo (in memoriam).
El aullido de los Beatnik y las Panteras Negras a revoluciones por minuto haciendo de las suyas con el hipismo de San Francisco a flor de piel, en una aparente revolución sexual y espiritual. De no consumir Cocakola, aunque fueran cocakolos, ni Pepsicola, y los maoístas, para vérselas con Joan Crawford y su marido despiadado. Eran verdaderos anarquistas, digo, las Panteras, mientras no se demuestre lo contrario. Los anarquistas templaneros, campaneros, se secan como los poetas demasiado fáciles.
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Pero los Beat de On de Road no sabían nada del Nadaismo, aunque sin importarles estos aprendieron inglés, no se molestaron en traducir sus Manifiestos y los primeros poemas, que pudieron interesarle a sus activos miembros, Gingberg, (luego Kerouac), Allen leia con atención a algunos poetas suramericanos, sobre todo peruanos chilenos y mexicanos: Martin Adan, Pablo de Rockha, Diaz Casanueva, Salvador Novo y Xavier Villaurrutia.
Por fin el Profeta abjuraría del Nadaísmo, en 1971, después de “15 minutos de fama”, son suficientes para no pensar sino en él, cuando se habla del Nadaismo activo; entonces dejaron de sonreír, convertidos en hombres tensos, habría que verle la cara a Malmgren Restrepo, el gran dibujante, se quedo viviendo en Nueva York, tratando de aislar la retórica por el jazz y el tango, y haciendo del dibujo un arte, que nada tenia de Nadaismo, al contrario, se alejo de ellos, porque los veía tan avaros como el mismo, la gran enfermedad sefardista-gallega paisa (carcañé, carcañi). Eduardo Escobar, otro sefardita, que para que hablar, si todo el mundo lo detesta ahora por uribista.
Creo que ha hecho más Ricardo León Peña Villa en Nueva York que todos los nadaistas internacionalistas. ¿Más qué? Mas bulla con aullidos misticos, desde Umbrella House (East Village, Loisaida). Papiso neoyorkino del Nadaismo a lo Darío Lemos. La pared maldita, maderita, malavida, malahierba, manhattica, mamoncita, mamacitas.

Y no está mal!! Gritaría Evtushenko, cuando se confesó con el profeta (G.A.) en “El oso y el colibrí”: (I got you ,I got you (ay gayu) under my skin)

¿El profeta sabía que Emanuelle Kant había escrito que la forma suprema del arte es la poesía? Si claro, si lo leyó lo sabia.
Preguntémoselo a uno de los responsables de la desestalinización para occidente, Eugenio Evtuchenko o Magnus Elzenberguer.
El profeta con su partida nos ha dejado huérfanos. Escribió la monja Rosa Girasol, amante de gonzalito: “Yo soy las perlas que brillan en el fondo de tu alma, o la piedra en el fondo de tu zapato”. Buen polvo para anglosajonas, la del flaco profeta. El Profeta, con una correspondencia, única, Violada (cito: de carta de Gonzalo a Aura de Mera, 1971: “Las ciudades se volvieron exilios y las casas que habitamos tumbas confortables. Lo poco que queda de vida, de calor y ternura, está en los arrabales de la miseria, entre los que nada tienen sino su corazoncito”. Y “Cartas a Aguirre”, por lo extensa y editada en la literatura colombiana, se salva del naufragio donde “Las águilas se atreven”, YA QUE “Angelita”, y su turno de Proserpina, quemó todo lo inédito en un patio santafereño, por orden de su amorcito, después del deceso, en un arranque de falta de humor como casi todas las mujeres, por delirium tremens.
Alberto Aguirre escribía de Gonzalo de que era una veleta en política, lo mismo le caben a los otros sobrevivientes.
Yo recuerdo que uno de ellos, porque se parecían por lo flacos y cenizos, muy silencioso como un koans, me dijo, en aquel entonces cuando éramos socios del Bahía de la salsa y Daniel Santos de la calle Zea que la propaganda de “La Fina, la margarina en la mesa y la cocina”, la patentizó X , o Jotica, como le decía el Profeta, y que suenen los huesos en las tumbas pitagóricas, porque platónicas no podían ser, ya que no eran ateos.

A la mamera de conclusión I
De una carta mía desde Nueva York, 1988, a C.E.O:
“El incendio del alma al despuntar el alba. El hambre de los avaros (Cuña de bañera, roña), separación del gemelo, del único que podría salvar hoy al Nadaismo de su penoso ostracismo, el imposible no deseado. La publicidad te puede desviar del alto voltaje que tiene la poesía, sin necesidad de aditivos publicitarios, a no ser la ilustración; porque a la gente del común no le gusta la poesía. Y menos en televisión.
No hay que entregarle a los ilustradores y grabadores la poesía para que la pongan en un segundo plano.
Quiero rematar esto diciendo como el tango de Homero Manzi: “Y amargura del sueño que murió”. Hasta aquí el fragmento de la carta a C.E.O.

A la mamera de conclusión II

Para concluir la indivisibilidad del Nadaismo en estos últimos 50 años, después de la muerte trágica del Profeta: nadie dijo nada. Si se dijo algo para no llorarlo.
Walter Benjamín decía que “El arte es el mejor remedio contra la nadería.” Tenemos al gran Orfeo para demostraciones en el foro.

Fin del prefacio
Primer Manifiesto del NADAISMO EN 1958.

En un país como Colombia que inauguraba casi todo lo de la literatura y la crítica artística, no se podía esperar nada sublime que formara un mito o una metafísica, mientras no se entendiera la magia frente a tanto matón provocador. Estábamos enfrascados en defendernos de los curas y los políticos tradicionales, que emprendieron una guerra anómala aberrante contra el populismo y el comunismo, que mas parecían musulmanes que cristianos.
Cito: “Juro que lo oí decir: Salvo en una sociedad completamente justa, lo mejor de la vida, es ser jefe.” Roque Dalton, póstumo, in memoriam.

Mientras Roque Dalton escribía su extensa obra poética en la década de los sesenta, “La ventana en el rostro”, “Testimonios”, entre otros; y los fariseos de la CIA se las ingeniaba para provocarlo y hacerlo matar.

Que conste que todavía no había testigos de Jehová que hubieran ayudado a tantas victimas a salvarse del salvajismo de vario pinta, ávidos de fascismo de los partidos liberal y conservador y del rojaspinillista, antes de la caída en 1957. Dado que la línea sovíetica y después la china, frente popular, creaban una quimera entre jóvenes estudiosos deseosos de una revolución sindicalista para el pueblo, y una revolución campesina, que si no se hizo en las primeras décadas del siglo con la ayuda de Pancho Villa, ya era imposible, por la escalada imperialista, que todo lo confunde y todo lo borra con makartismos; pero lo peor, de lo peor, la perdida, que no se sabia como enlazar el campo con la ciudad. No habían suficientes caballos, ni líneas ferroviarias en los llanos orientales.

La revolución cubana vino en su momento histórico, y digo histórico, porque para todo el mundo lo fue, a liberar a la isla encantada del nihilismo gringo y de la corrupción política de sus militares, medio nazis, y en Colombia nacía el nadaismo con un grito salvador aplaudido por varios intelectuales de la naciente nación poética, si se le puede llamar, como los de Mito, aunque después los novelistas liberales los veían como gamines buscando migajas sentenciosas.
Gonzalo Arango, El profeta, un poeta salido de la nada y seguidor de Gustavo Rojas Pinilla, unido a su partido político del MAN, desde 1953, a sus veinte dos añitos; porque no había más en que apoyarse, después del hundimiento del populismo por orden de Washington, porque el Frente Nacional (nacional socialista) lo que hizo fue polarizar el statu quo y salvase quien pueda, y aquí nació el humorismo en Colombia.
El profeta escribió un manifiesto con el apoyo de caminantes carmelitas, muy deseosos y deseosas de salir del atolladero del que huye del padre, y con esto no quiero decir que los desertores de colegios y seminarios no tuvieran talento, al contrario le contribuyeron a Gonzalo a hacer una revuelta juvenil que hoy llamamos revolución, porque revolución hoy es cualquier cosa, por ejemplo un peo científico, o dos toneladas de cocaína en las calles del nuevo mundo.

Los gemelos perdidos del post nadaismo.
Yo he pensado que siendo postnadaista, no aportábamos nada al Nadaismo (era post morten definitivamente, para las nuevas seudogeneraciones), a lo que se alcanzaba a ver en la calle, en las gradas de las catedrales de Bogotá y Medellín; respetábamos su estilo poético en las crónicas y reportajes, una manera de informar diferente y claro, con el barroco reinventándose en imagen lúdica con los escritores cubanos en plena llama castrista, con su viceversa al stalinismo. Nos interesaban más los poetas Rosamel del Valle, sobre todo su recién lanzada Antología por Monte Ávila editores en 1976, y José Lezama Lima.
Poemas de la ofensa, 1967, todos escritos en Cali, de X-504, una obra maestra que mantuvo en escena al Nadaismo del suroeste antioqueño, confirmando la tesis de Kant sobre el arte de la poesía.
Hasta podría denunciarse que Gonzalo Arango fue asesinado, al llevarlo en un carro a toda velocidad sin movimiento por las autopistas de Boyacá para estrellarlo y matarlo, dada su fragilidad. Villa de Leiva es un campo minado de extraterrestres. Tampoco nada se dijo, por respeto a Angelita. Que miedo.
No se ha hecho una antología selecta de los mejores poemas del Nadaismo, aunque sean 10 o 15 bien comentados, seria todo un detalle.
Jaime Espinel, Barquillo, es de una locura genial, el mejor cuentista, el pareado beatnik del Nadaismo, incapaz de matar una mosca gruesa, o un mosco en un paquete artístico a lo Arrabal; es su memoria crítica la que nos seduce, con voluntad de artista, y de cruce de piernas contra las modas académicas. Por favor un tango!

El caso del crítico barranquillero Álvaro Medina, cofundador, con su profundo odio al poeta Octavio Paz, reniega y acepta ahora que fue su cofundador más pelao.

Si hicieran esa antología selecta, incluirían:
Dos poemas de Armando Romero: uno Nadaista y outro poema surrealista.
LAS DOS PALABRAS (Nadaista)
Un Monte es un Monje parado sobre su cabeza
Un Monje es un Monte sentado sobre sus pies
Monte y Monje
Son la misma cosa
El Monte con su cabellera de fuente de lodo
El Monje como un siluro dando coletazos al aire
No hay un Monte que no haya cabalgado sobre un Monje
No hay un Monje que no haya arrancado de raíces un Monte
Los Monjes se dan silvestres
Oran como relojes de péndulo
A garrotazos
Silvosos como una misa en la calle pelada
Un Monte que grita
Es un Monte que calla
El Monje corta el Monte con una cuchilla
El Monte desgarra el Monje con un serrucho
Hay que hablar bien para que todo quede claro
EL ÁRBOL DIGITAL (Surrealista)
Era un hombre al que le habían enterrado su mano derecha
Pasaba sus días metido en una pieza vacía
Donde se sentaba
Los pies contra el ángulo superior de la ventana
Y su mano izquierda sosteniendo un ojo de buey
Por el cual los rinocerontes
Ensartaban su cuerno
Y hacían brillar su corteza metálica
Le habrá dado por ser poeta
Y se pasaba todo el tiempo hablando de la guerra
De tal manera
Que había descuidado su mano derecha
Esta creció lenta y furiosamente
Y sin que él se diera cuenta
Atravesó el mundo de lado a lado
Cuando los niños de la parte norte de Sumatra
Vieron aparecer un árbol sin hojas y sin frutos
Corrieron espantados a llamar a sus padres
Estos vinieron con sus gruesas espadas
Y cortaron el árbol de raíz
Un líquido blanco lechoso salió de la corteza tronchada
Desde ese entonces
El hombre como un poeta
Siente un dolor terrible
Agudo
En un sitio del cuerpo que no puede determinar
Tengo afinidades con “El poeta de vidrio”, 1976, de Armando Romero, libro de Fundarte, Caracas. Faltaría incluir un poema de Alberto Escobar de “Sinónimos de la angustia”. Algunos poetas y escritores nadaistas en los años sesenta, que se dilataron como secta: Alfredo Sánchez, Fanny Buitrago, Mario Rivero, Mauro Alvarez, Dukardo Hinostroza. Patricia Ariza, atrapada por la Juco. Cachifo, al que no conocí, le sobraban agallas para acabar con ese determinismo que tenían las anchoas en las primeras pizzas cachacas.
Escojo dos poemas de El profeta: Poema a mi sobrenada y Revolución.
Poema A Mi Sobrenada de Gonzalo Arango
el sobretodo es mi mejor amigo
bebemos vino de consagrar en los viñedos
y nos emborrachamos,
compartimos el amor con las mujeres.
mi sobretodo es sensual y seductor.
en la cárcel era un colchón
en los prostíbulos era un refugio
con las manos hundidas en los bolsillos
que me salvaba del naufragio de los besos baratos.
en el invierno me defendía de la lluvia
y en el verano era una sombra luminosa.
mi sobretodo era una incitación voluptuosa a la pereza,
al calor, al heroísmo, al amor, al invierno.
en los momentos de peligro me hacía pasar por detective
y me daba un aire respetable de gran señor del hampa.
mi cuerpo se pierde en él cuando me persiguen,
en mi buena época del parlamento él hablaba por mí:
silencioso
tímido
elocuente.
ha sido una bella disculpa
para eludir serias responsabilidades históricas.
mi sobretodo es a veces el lecho del amor
en los sitios despoblados de la ciudad
tiene un oculto sabor de pecado prohibido.
mi sobretodo es un gran honor.
tiene más historia que una alfombra mágica.
yo lo consagro como el receptáculo privilegiado
donde algunas mujeres tendieron su columna vertebral
completamente desnudas
de cara al sol o a la noche.
mi sobretodo es testigo de la ternura y el terror.
fue acariciado por manos sofocadas de mujer
y desgarrado por puñales de odio.
mi sobretodo tiene quemaduras de tabaco
y huellas de disparos asesinos
y marcas sospechosas de labios rojos.
yo lo empeño por 8 pesos en los momentos de apuro,
mi sobretodo está saturado de sudor animal
tiene residuos de manchas de sangre y aceite…
sonidos vegetales.
cuando no llueve y hace calor me lo quito
me hundo en la noche oscura y mojada
o me hundo en el día lleno de sol, seco.
mi sobretodo es humano y feo
y todos los domingos guarda en sus bolsillos
la angustia de la semana.
Revolución
Una mano
Mas una mano
No son dos manos
Son manos unidas
Une tu mano
A nuestras manos
Para que el mundo
No este en pocas manos
Sino en todas las manos.
Este poema de Gonzalito, lo catapultó ante la crítica internacional.
Las generaciones después del Nadaismo
La poesía: buena y aburrida, ambas complejas y simples. El Nadaismo no tuvo musas sino musarañas, que se sientan en lo bueno y en lo malo, mientras ven pasar lo paradojal, sin contar con lo conjetural: los juicios críticos al movimiento, que poco les importaba. Orgullo o soberbia que no creo sentir en El profeta, mas profeta que poeta.
Los poetas de “Disidencia en el limbo”, 1981, gracias al editor Ignacio Ramírez, in memoriam, que por ser casi todos paisas, no nos han tenido como colación por otros antologiotas (los mismos con las mismas, entre Holguín y Belisario, mientras en Argentina no descabezan a nadie, y mas bien suman más cada que pueden cerca de 5.000 poetas, aquí los visigodos descabezan dizque para que no haya tanto poeta en el Olimpo colombiano), como si el libro Disidencia del limbo, fuera escrito todo por el poeta Juan Manuel Roca, y pare de contar: hay tenemos a Carlos Enrique Ortiz, Gustavo Adolfo Garcés, Carlos Bedoya, Alberto Vélez, Margarita Cardona, al menos los mas independientes, y otros, mas confusos que un secretario blancuzco de prensa de alguna gerencia universitaria. Antes habíamos fundado, 1977, la revista Siglotica en Medellín. Hoy los siglóticos suman retóricas formas eróticas, con el Sade de los ensayos de Blanchot.
En Nueva York teníamos la revista ilustrada de poesía Realidad Aparte, con nuestros recitales poéticos, que pulverizaban los guettos culturales, en los años ochenta, mientras los Beatnik hacían lo mismo con poca gente. La muerte de Kerouac en 1969 enterró a los Beatnik, y solo quedó Aleen Ginsberg haciendo recitales con música, junto al poeta independiente, de la zona de Greenwich Village, John Ashbery, y Fhilip Lamantia.
Por mucho tiempo el poeta Nadaista era Darío Lemos, y esto le restaba fuerza al grupo dada esa vida en la calle del poeta cristista, de la “Arteria” andando a ratos con pillos, que asaltaban a la gente por la Playa, para quitarles un centavo. Ahí conocí yo a ese maestro, y lo levante del piso como a un envejeciente, y entonces paro mi ejecución por parte de sus pillos. Al otro día le empecé a daler 20 pesos, y así cada semana en el parque de Bolívar de la bella Medellín, como si fuera su hermano en desgracia, por alcohólico y marihuanero, y con deseos de decirle a todo el mundo en las asambleas estudiantiles; que la bareta era buena para salir de la estupidez.
A mi los 4 poetas que mas me gustaban eran El profeta con “Medellín a solas contigo”, con esa frase favorita que todos conocemos. “El ombligo, capital del mundo” y Alberto Escobar. Luego X-504 (“Método rápido y fácil para ser poeta” y Amilkar U. Amilkar Osorio por algunos poemas neoyorkinos, y su obra póstuma más barroca que Nadaista: Inserto de imagos en el deseoso. Luego está Cachifo, y “El amor en grupo”, in memoriam.
De mi poema del libro La risa de Demóstenes, rara II: “la poesía es lo único que no contradice su propia negación. No lleva muletas. Jaimeeeeeeeeeeeee! los pequeños mitos, lo más grande de la titularidad aforística”.
Prosa para las hermanas de Amilkar U. en Nueva York.
Amilkar U.(“el intelectul”, en aquella foto que salio en El tiempo el día que se murió, con el libro abierto en la cabeza y Oscar González lo bautizó así: el intelectul).
En Nueva York sus hermanas, ahora montan en cada verano los famosos “garage sale” o venta de checheres los fines de semana, y todo el mundo con su ropero repleto. Un día les compre una camisa que supuestamente era de un asesino de Pensylvania, y siempre que me la ponía, me daba un escozor terrible, y me la quitaba y así hacia chocar trenes.
Es fácil hacer un “garage sale” en la cabeza del imperio estadounidense. Raro que el poeta Amilkar U. haya cortado con el profeta como un cortadito cubano en San Francisco: hetero and gay, comiéndose el mismo pan con mantequilla. Luego se volvieron a encontrar cuando el seudoprofeta no quería saber nada del Nadaismo, en algún lugar burdo, la carrera 70, cabaret de Betelgeuse (donde ya los nuevos representantes veían ovnis y viajaban en naves espaciales, rumbo a Betelgeuse, desde el cerro el Picacho hasta Santa Elena.
Bueno, yo también los ví. ¿Cuál era ese gringo que el profeta amaba, cuando pasaban la rumba de Panamá?. Kissinger o uno de los hijos de Nixon que vivió por algún tiempo en la isla de Providencia?
Finalizo Jaimeeeeeeeeeee! con el Pessoa ortónimo: “son las ideas, en tanto distintas de los propósitos, las que hacen la inmortalidad”. A Gonzalo Arango, y al seudonadaismo, in memoriam.
Estas mis verdades chufas (bien tímidas).
End
Texto leído en parte en la Fiesta del libro, Jardín Botánico, Medellín, octubre 5 del 2008.